El Liverpool puede tener a Alisson, pero también puede no. El problema del portero para el partido contra el Crystal Palace este fin de semana parece reflejar el panorama más amplio de la próxima temporada, donde los cambios se están formando silenciosamente bajo el mando del entrenador Arne Slot.
Durante casi una década, Alisson ha sido un símbolo de estabilidad en la portería. La activación por parte del Liverpool de la cláusula de renovación en marzo parecía haber confirmado un futuro a largo plazo. Pero la realidad ahora ya no es segura. La conexión con la Juventus, el equipo que busca un reemplazo para Michele Di Gregorio, hace que la perspectiva de la separación ya no sea lejana, especialmente cuando el portero brasileño jugó en la AS Roma.
Por parte del Liverpool, no tienen una razón clara para despedirse apresuradamente del pilar. Sin embargo, la respuesta muy cautelosa de Slot muestra que la puerta aún está abierta. El entrenador holandés enfatizó que el objetivo inmediato de Alisson es recuperarse y seguir contribuyendo, pero no hizo ningún compromiso a largo plazo.

La calma de Alisson, una cualidad que Jurgen Klopp valoró mucho, puede volverse aún más valiosa cuando el Liverpool se enfrente al riesgo de separarse de pilares como Mohamed Salah o Andy Robertson. En ese contexto, Alisson incluso es considerado un candidato brillante para el papel de subcapitán de Virgil van Dijk.
Sin embargo, el problema no radica solo en el factor profesional. La condición física de Alisson, especialmente las persistentes lesiones en los isquiotibiales, se está convirtiendo en una gran interrogante. Los Kop se ven obligados a calcular cuidadosamente, especialmente cuando ya tienen una opción de sucesor llamada Giorgi Mamardashvili.
El portero georgiano fue traído por una tarifa nada despreciable y claramente no para una opción de reserva a largo plazo. 8 años más joven que Alisson, Mamardashvili tiene la apariencia de un portero estable en el futuro. Sin embargo, la brecha de clase actual sigue siendo innegable.
Por lo tanto, el Liverpool se enfrenta a una elección decisiva: mantener a Alisson para mantener la estabilidad, o transferirlo audazmente para prepararse para el futuro. Si se decide vender, este podría ser el último momento para recaudar la tarifa de transferencia, aunque el valor de un portero de 33 años, que suele lesionarse y solo tiene un año de contrato, ciertamente no es alto.

El problema financiero también contribuye a complicar las cosas. Los "Reds" poseen un fondo salarial entre los más altos de la Premier League, y la racionalización es inevitable. En ese contexto, Alisson junto con Van Dijk y otros pilares se encuentran entre los jugadores mejor pagados.
Aunque el contrato se ha renovado por un año más, el futuro de Alisson en Anfield aún no está garantizado. El escenario de regresar a Brasil al final de su carrera todavía está ahí, pero lo notable es que incluso la próxima temporada ya no es segura.
Hubo un tiempo en que el dicho "El Liverpool solo necesita a Alisson Becker" era casi una verdad. Pero ahora, el equipo de Anfield se enfrenta a una gran pregunta, ¿todavía lo necesitan como antes, o es hora de comenzar un nuevo capítulo?