Hace casi 4 años, Lionel Messi "completó el fútbol" al liderar a Argentina para ganar la Copa Mundial de 2022. Ese fue el momento en que todo el mundo, incluidos los fanáticos neutrales, se sintieron satisfechos al presenciar cómo esta leyenda finalmente tocó el título que faltaba en su carrera.
Messi marcó 7 goles en 7 partidos, incluido un doblete en la final contra Francia, y tres asistencias para ganar el título de Jugador del Torneo. No solo es el centro táctico, sino también un símbolo del espíritu del equipo.
Pero esa hazaña no es solo una historia de un individuo. Julian Álvarez, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández se han levantado con fuerza, mientras que Nicolás Otamendi aporta solidez a la defensa y Emiliano Martínez se convierte en el héroe en la tanda de penaltis.

Incluso nombres que no son destacados estadísticamente como Ángel Di María o Lautaro Martínez siguen contribuyendo silenciosamente al éxito general. Después del shock ante Arabia Saudita en el partido inaugural, Argentina se ha conectado en un colectivo casi invencible en espíritu.
Sin embargo, el fútbol no se detiene en el pasado.
Actualmente, el equipo de Lionel Scaloni está entrando en una fase inestable antes de la Copa Mundial de 2026. La confianza del campeón parece haberse desvanecido, el proceso de preparación no está claro y una vez más, todas las miradas se centran en Messi.
A los 37 años, seguir asumiendo enormes expectativas no es una tarea sencilla. Y lo que es más preocupante, es solo una parte de una serie de problemas que Argentina necesita resolver si quiere defender el trono.
El aura todavía está ahí, pero la realidad está planteando desafíos más duros que nunca.
Las dudas sobre la posibilidad de que Messi participe en la Copa Mundial de 2026 no surgen por casualidad, sino que provienen en gran medida de su propia cautela.
La superestrella argentina admitió una vez que evaluará su estado por etapas, antes de tomar una decisión final. Esto refleja el hecho de que, en la etapa final de su carrera, todas las opciones de Messi deben basarse en su estado físico y su capacidad de contribución real.
El entrenador Lionel Scaloni tampoco ocultó su punto de vista al afirmar que quería que Messi estuviera presente, pero el poder de decisión recaía completamente en este jugador. No solo era un respeto, sino también un reconocimiento de que Messi estaba en un nivel y posición especiales.

En el campo, Messi todavía muestra un valor diferente. Con la camiseta del Inter Miami, continúa dejando su huella con una impresionante eficiencia goleadora, demostrando que su clase nunca ha desaparecido.
Sin embargo, el problema no radica en la capacidad de crear momentos, sino en la resistencia. Una Copa Mundial larga y intensa requiere una forma física que incluso los jugadores jóvenes deben tener cuidado, sin mencionar a un jugador que ha cumplido 37 años.
Scaloni lo entiende claramente. La presencia de Messi puede cambiar el curso del partido, pero cómo usarlo es el problema más difícil. ¿Podrá Messi jugar todos los partidos o solo desempeñar el papel de decidir en los momentos clave?
Argentina todavía puede necesitar a Messi, pero ya no puede depender completamente de él como en 2022. Y ese equilibrio decidirá si el actual campeón puede defender el trono o no.