El Tottenham ha gastado mucho para reforzar la plantilla, pero los viejos problemas aún no se han resuelto, especialmente la inestabilidad y la capacidad de conexión entre las líneas.
Los "Spurs" están teniendo un comienzo de temporada preocupante bajo el mando de Roberto De Zerbi. La derrota ante el Newcastle sigue exponiendo las debilidades que existen desde hace mucho tiempo, aunque el equipo del norte de Londres acaba de pasar por un mercado de fichajes con una gran inversión.
Los Spurs parecen vivir siempre en un estado de inestabilidad. Pueden entrar en pánico al encajar goles, pero también pueden caer fácilmente en una situación de pérdida de control al poseer el balón. Este problema no desaparece solo porque cambian de entrenador, de liderazgo o gastan más de 300 millones de libras en el mercado de fichajes.
La derrota ante el Newcastle es un ejemplo típico. El Tottenham permitió que Anthony Elanga llevara al equipo visitante por delante tras una serie de errores aparentemente muy pequeños. Nico González tuvo demasiado tiempo para realizar pases largos, Amar Dedic falló un cabezazo y Elanga aprovechó el espacio para rematar. No hubo errores graves, pero muchas situaciones de falta de decisión consecutivas hicieron que el Tottenham pagara el precio.
Ese es el mayor problema de los Spurs en este momento. Los manejos imprecisos, las situaciones de vacilación, los tiros apresurados o las disputas no lo suficientemente feroces están convirtiendo al Tottenham en un colectivo inestable.
El Newcastle, aunque solo ha mantenido una portería a cero en los últimos 18 partidos, sabe cómo explotar esas debilidades. El equipo de Matthias Jaissle juega con decisión en los balones aéreos, disputa el segundo balón y espera pacientemente la oportunidad. El Tottenham tiene muchos jugadores técnicos pero no puede crear la cohesión necesaria para controlar el partido.
Sandro Tonali, Mateus Fernandes y Omar Marmoush tuvieron momentos destacados. Marmoush impresionó especialmente en su partido de debut con su capacidad de movimiento y manejo agudo. Sin embargo, el problema del Tottenham no radica en un solo individuo.

Lo preocupante es que los jugadores que han pasado por la crisis de lesiones la temporada pasada parecen no haber escapado por completo de los efectos psicológicos y físicos. Archie Gray, Micky van de Ven, Destiny Udogie o Rodrigo Bentancur a veces todavía muestran cautela en las disputas.
Los rivales también se han dado cuenta de ello. La fórmula para dificultar las cosas al Tottenham es bastante sencilla: jugar con decisión, limitar los errores innecesarios y obligar a los Spurs a jugar a su ritmo.
De Zerbi tendrá que encontrar una manera de resolver este problema en el futuro. El Tottenham cuenta con muchos jugadores capaces de crear rupturas. Marmoush y Savio aportan más velocidad, se refuerza el centro del campo, Mohammed Kudus y Dominic Solanke regresan, mientras que James Maddison, Dejan Kulusevski y Xavi Simons aún pueden marcar la diferencia.
Incluso un defensa central que fue subcampeón de la Copa Mundial como Marcos Senesi tiene que sentarse en el banquillo. Con tal plantilla, es poco probable que el Tottenham tenga motivos para preocuparse por la lucha por la permanencia.
Pero comprar jugadores es solo la parte simple. El verdadero desafío radica en convertir a individuos de calidad en un colectivo con estructura, valentía y estabilidad. El Tottenham ha cambiado mucho en personal, pero lo que más necesitan ahora sigue siendo recuperar su identidad y cohesión.