La selección tailandesa entró en el partido de vuelta de la final con gran presión tras la derrota por 0-2 en Rajamangala. Si quieren revertir la situación y ganar el campeonato, los "Elefantes de Guerra" deben ganar por una diferencia de 3 goles o más en el estadio Mỹ Đình.
El equipo del país de los templos dorados no tiene muchas opciones más que atacar activamente. Un gol temprano les ayudará a crear más presión sobre el oponente, al tiempo que abre la esperanza de reducir la distancia. Sin embargo, tener que jugar fuera de casa hace que la tarea del entrenador Anthony Hudson y su equipo sea aún más difícil.
La selección tailandesa tiene experiencia en torneos regionales y todavía tiene 90 minutos para buscar oportunidades. En una situación en la que están obligados a ganar, es probable que el equipo visitante levante la alineación, aumentando la presión desde los primeros minutos.
En el lado opuesto, la selección vietnamita tiene una gran ventaja tras la victoria por 2-0. El equipo del entrenador Kim Sang-sik no necesita arriesgarse, solo necesita mantener la ventaja actual para acercarse al campeonato.
Sin embargo, la diferencia de dos goles no es suficiente para asegurar definitivamente el título para la selección vietnamita. El equipo local necesita mantener la concentración, controlar el ritmo del partido y limitar los errores individuales.
Si mantienen un partido estable, Quang Hải y sus compañeros tendrán la oportunidad de defender el trono después de 90 minutos en Mỹ Đình.