Entre ellos, el salmón se considera una de las opciones destacadas gracias a su alto contenido de ácidos grasos omega-3 junto con muchos nutrientes importantes que ayudan a apoyar la función renal y la salud cardiovascular.
Los riñones juegan un papel en la filtración de sangre, la eliminación de desechos y el mantenimiento del equilibrio hídrico y electrolítico en el cuerpo. Cuando la función renal disminuye, también aumenta el riesgo de hipertensión, inflamación crónica y enfermedades cardiovasculares.
Esta es la razón por la que la elección de alimentos que pueden reducir la inflamación y apoyar la circulación sanguínea se considera muy importante para la salud renal.
El salmón es una rica fuente de omega-3, especialmente EPA y DHA. Estos ácidos grasos tienen el efecto de reducir las respuestas inflamatorias en el cuerpo, al tiempo que apoyan el control de los niveles de triglicéridos en sangre. Una dieta rica en omega-3 puede contribuir a proteger los vasos sanguíneos, ayudando a mantener el flujo sanguíneo a los riñones y apoyando la función de filtración de este órgano.
Además de omega-3, el salmón también proporciona proteínas de alta calidad. Esta es una fuente de proteínas fáciles de digerir, que contiene suficientes aminoácidos esenciales que ayudan a mantener la masa muscular y apoyan el proceso de recuperación de tejidos.
Para las personas con función renal normal, complementar con proteínas de pescado en lugar de carne roja puede ayudar a construir una dieta más saludable. El salmón también contiene vitamina D, selenio y vitamina B12, nutrientes importantes para el sistema inmunológico y la salud general.
No solo el salmón, sino también otros pescados grasos como la caballa, las sardinas, el arenque y el caballa también son opciones que vale la pena considerar. Estos pescados son ricos en omega-3 pero a menudo tienen un precio más bajo, adecuado para las condiciones de muchas familias.
Los nutricionistas suelen recomendar que los adultos coman pescado graso de 2 a 3 veces por semana para aprovechar los beneficios para el corazón y los riñones.
Para proteger al máximo el valor nutricional, se deben priorizar los métodos de preparación como cocinar al vapor, hervir, asar o freír a la sartén con poco aceite. Limite los platos fritos o demasiado salados porque la alta cantidad de sal puede aumentar la carga sobre los riñones.