Las redes sociales abren muchas oportunidades de conexión, pero no significa que las personas estén menos solas. Muchos jóvenes tienen cientos de relaciones en el ciberespacio, pero aún carecen de conexiones lo suficientemente profundas en la vida real.
Ante esta realidad, el experto en psicología Mai Viet Duc - Centro de asesoramiento y terapia psicológica Nhan Hoa Viet - cree que la construcción de relaciones de calidad debe comenzar con pequeños cambios en los hábitos de comunicación y comportamiento diarios.
Invertir tiempo en relaciones importantes
En lugar de intentar mantener demasiadas relaciones virtuales, los jóvenes deberían dedicar tiempo y atención a un pequeño número de personas que son realmente importantes. La profundidad de la relación siempre es más valiosa que la cantidad. Algunas personas que realmente entienden y acompañan traerán una sensación de conexión y seguridad mucho mayor que cientos de conexiones sociales.
Priorizar encuentros directos
Las conversaciones en la vida real ayudan a crear una conexión emocional que las interacciones en línea difícilmente pueden reemplazar. Los ojos, las voces, los rasgos faciales y los gestos son factores importantes que ayudan a las personas a sentir la atención, la escucha y la comprensión de la otra persona.
Compartir sinceramente pero de forma selectiva
La apertura es necesaria, sin embargo, no todo el mundo es adecuado para compartir todas las historias personales. Cada persona debe aprender a compartir sinceramente con la persona adecuada. La sinceridad colocada en el lugar correcto creará confianza y será la base para desarrollar relaciones duraderas.
Participar activamente en actividades comunitarias
Participar en clubes, grupos de aficiones o actividades benéficas es una oportunidad para conocer gente con valores y aficiones comunes. Las experiencias prácticas juntas crearán recuerdos comunes, lo que ayudará a que las relaciones se desarrollen de forma más natural y duradera.
Dedica tiempo a las conexiones en la vida real
La sensación de soledad no solo proviene de estar solo, sino también de la falta de conexiones profundas en la vida. Tomar la iniciativa de reunirse con amigos, charlar con familiares o pasar tiempo con las personas que amas aumentará en cierta medida la sensación de apego y mejorará la salud mental.