Una de las formas sencillas es dividir el presupuesto semanalmente. Después de deducir los gastos fijos como la electricidad, el agua, los medicamentos o los gastos de manutención, el resto del dinero se puede dividir en 4 o 5 partidas correspondientes a las semanas del mes.
Este método ayuda a los jubilados a controlar fácilmente sus gastos diarios, especialmente para aquellos que tienen la costumbre de comprar o gastar a pequeña escala. Una vez que han utilizado todo el presupuesto de la semana, pueden ajustarse proactivamente en lugar de gastar más allá de su capacidad.
Sin embargo, no todo el mundo es adecuado para la forma de dividir el dinero semanalmente. Para las personas que tienen grandes gastos fijos o que a menudo incurren en gastos mensuales, la gestión del presupuesto mensual puede ser más conveniente. En ese caso, es necesario determinar de antemano los gastos obligatorios, y luego asignar el resto del dinero para comida, gastos de manutención, entretenimiento y provisiones.
Según los expertos en finanzas personales, no existe una fórmula común para todos los jubilados. Es importante definir claramente los gastos esenciales, reservar una parte para los gastos inesperados y utilizar solo el resto del presupuesto para necesidades no esenciales.
Para las personas con ingresos fijos de jubilación, dividir el presupuesto mensualmente pero limitar el gasto semanal puede ser una opción equilibrada. Este método ayuda tanto a asegurar los pagos periódicos como a crear un "límite" de gasto a corto plazo para evitar usar demasiado dinero al principio del mes.
Lo más importante es que la elaboración del presupuesto debe basarse en el nivel de pensión real y las necesidades de cada familia, en lugar de aplicar rígidamente una tasa fija.