Enseñar a los niños la inteligencia emocional (EQ) y la bondad ayudará a que siempre sepan amar, compartir y preocuparse por quienes les rodean. En consecuencia, los padres deben ayudar a sus hijos a comprender y nombrar las emociones que experimentan. Hazle preguntas con frecuencia, por ejemplo: "¿Te sientes triste?" ayudará a los niños a aprender a expresar sus pensamientos y estados de alegría y tristeza.
Cuando se pueden nombrar las emociones, los niños estarán menos tristes y enojados, así como aprenderán a controlar su comportamiento. Ayudar a los niños a nombrar correctamente las emociones es para que puedan generar confianza y saber cómo ajustar su actitud de manera apropiada.
Con un estilo de vida y pensamiento positivos, los padres deben ser un "ejemplo" para que los niños sigan. Comportarse desde las acciones más pequeñas, como dar las gracias cuando se les ayuda, o disculparse cuando cometen errores... para que los niños puedan aprender y seguir.
Los padres también necesitan ayudar a sus hijos a aprender a ponerse en el lugar de los demás a través de historias contadas o situaciones reales para aprender a afrontar y resolver problemas.
Además, animar a los niños a participar en las tareas del hogar o a participar en actividades benéficas apropiadas para su edad ayudará a los niños a aprender a compartir responsabilidades, a saber amar a todos los que les rodean.
A veces es difícil para los niños evitar el egoísmo, por lo que los padres deben explicar pacientemente y enseñar a sus hijos a ajustar su comportamiento, así como a reconocer y dar aliento oportuno a las acciones encomiables de los niños. Esto creará motivación para ayudar a los niños a comprender que la bondad es digna de ser apreciada y, por lo tanto, formar un estilo de vida amable y altruista.