La vigilancia no aparta la vista, absolutamente no se deje a los rescatistas.
Muchos padres tienen la costumbre de llevar a sus hijos a la piscina y luego navegar tranquilamente por el teléfono o hacer cosas personales porque piensan que ya hay personal de rescate. Este es un error que puede costar la vida de sus hijos. Los expertos médicos internacionales advierten que ahogamiento es una muerte silenciosa, sin gritos de ayuda ni luchas feroces como en las películas. Con solo un minuto de descuido, el desastre puede ocurrir. El principio básico es mantener siempre la distancia con los niños al alcance.
Choque térmico e infección bacteriana de asesinos ocultos de la piscina
No solo existe el riesgo de ahogamiento, sino que dejar que los niños salten inmediatamente al lago justo después de caminar bajo el sol abrasador es muy fácil causar shock térmico. Además, las piscinas públicas, incluso con sistemas de filtración, todavía contienen una cantidad no pequeña de productos químicos y bacterias. Los niños con sistemas inmunitarios inmaduros son muy propensos a enfermedades de oído, nariz y garganta, conjuntivitis o infecciones de la piel. Los padres deben recordar a sus hijos que se bañen antes y después de nadar, y al mismo tiempo no dejar que los niños naden cuando tienen heridas abiertas.
Reconocer los signos de ahogamiento poco profundo para salvar a los niños a tiempo
Un peligro extremadamente peligroso pero desconocido es el ahogamiento superficial o el ahogamiento secundario. Esto ocurre cuando un niño ingiere o inhala accidentalmente una pequeña cantidad de agua en sus pulmones mientras nada. Unas horas o incluso días después de llegar a la orilla, esta cantidad de agua causa insuficiencia respiratoria. Si ve que el niño tiene síntomas de tos continua, dificultad para respirar, fatiga inusual o somnolencia después de nadar, lleve inmediatamente al niño al centro médico más cercano.