Muchos padres pasan la mayor parte del tiempo buscando secretos para criar a sus hijos inteligentes y obedientes, pero descuidan involuntariamente la base más importante de la familia: la relación matrimonial. La realidad muestra que el entorno emocional en el que crecen los niños se ve directamente afectado por la forma en que los padres aman, se comunican y resuelven los conflictos entre sí.
Según The Gottman Institute, la principal organización de investigación matrimonial y familiar en Estados Unidos, los niños que viven en familias con relaciones matrimoniales estables a menudo se sienten emocionalmente más seguros, lo que les ayuda a desarrollarse mejor en comportamiento y capacidad de control emocional. Por el contrario, el estrés prolongado entre padres puede hacer que los niños se sientan ansiosos, se retraigan fácilmente o reaccionen negativamente.
No pocas familias caen en un círculo vicioso cuando todos los esfuerzos se centran en los hijos, y la relación matrimonial se coloca al final. Según Psychology Today, cuando los padres solo interactúan en torno a la responsabilidad y la obligación, la conexión emocional disminuye gradualmente. Los niños que crecen en ambientes fríos o estresantes a menudo aprenden a amar a través del conflicto, en lugar de la comprensión.
Harvard Health Publishing también señala que los niños observan cómo se comunican sus padres para formar patrones para futuras relaciones. Cuando los padres saben escuchar, respetar los límites y resolver los desacuerdos de manera saludable, los niños aprenderán a comportarse positivamente, con confianza y respetando a los demás.
Criar a los hijos en una familia feliz no requiere perfección. Es decir, que la pareja mantenga el hábito de hablar, compartir emociones, unificar la forma de criar a los hijos y no convertir a los hijos en "árbitros" en los conflictos de los adultos. Una relación matrimonial lo suficientemente segura creará el mejor entorno de crianza para los niños.
Una familia feliz no solo ayuda a los niños a crecer sanos mentalmente, sino que también les da la lección más valiosa: el amor es respeto, paz y persistencia cada día.