A continuación, se presentan los pasos de gestión financiera inteligente que ayudan a ambas partes a ser transparentes y a mantener la comodidad personal.
1. Compartir abiertamente sobre la situación financiera personal
La honestidad es la primera base para la gestión financiera familiar. Antes de vivir juntos o comenzar a planificar los gastos comunes, ambos cónyuges deben tener una conversación abierta sobre los ingresos actuales, las deudas pendientes (si las hay) y los hábitos de gasto de cada uno.
Comprender claramente la "salud financiera" del otro ayuda a que ambos estén más en sintonía en sus puntos de vista sobre la vida, evitando malentendidos o sentimientos de duda en el futuro.
2. Aplicar el modelo de "3 cuentas" - Solución de equilibrio perfecta
Muchas parejas discuten porque una gasta demasiado o la otra es demasiado estricta. Para resolver este problema por completo, el modelo de "3 cuentas" es la opción óptima adoptada por muchas familias modernas:
Cuenta común (costos fijos): Representa aproximadamente el 70% - 80% de los ingresos totales de ambos. Esta cantidad se utiliza para pagar la vivienda, la electricidad, el agua, la comida, las tasas de matrícula de los hijos y los fondos de ahorro/inversión a largo plazo. Los dos cónyuges contribuirán aquí proporcionalmente a los ingresos de cada uno.
Cuenta privada del marido y la mujer (costos personales): Tomar el 20% - 30% restante, dividir equitativamente entre ambas partes. Esta es una cantidad de dinero completamente libre, cualquiera que quiera comprar vestidos, cosméticos, salir a beber con amigos o regalar a sus padres biológicos... puede decidir por sí mismo sin tener que pedir opinión ni explicar a la otra persona.
3. Unir fuerzas para establecer objetivos financieros por etapas
Será muy difícil ahorrar si ambos cónyuges no saben para qué están ahorrando dinero. Siéntense y escriban objetivos específicos juntos:
Objetivo a corto plazo: Fondo de reserva de emergencia para familias (equivalente a 3 - 6 meses de gastos de manutención), dinero para viajes de fin de año.
Objetivos a largo plazo: dinero para comprar casas, coches, fondos para la educación de los hijos en el futuro o fondos para la jubilación en la vejez. Cuando tengan un objetivo común a alcanzar, ambos tendrán más motivación para reducir los gastos derrochadores y recordarse mutuamente que sean más disciplinados.
4. Reunión financiera familiar periódica cada mes
La gestión financiera no consiste en establecer reglas y dejarlas ahí. Dedique unos 30 minutos el último día del mes o el día de la nómina para revisar juntos los gastos. Esto ayuda a ambos cónyuges a darse cuenta de a dónde van sus flujos de dinero, si hay algún déficit o no, y así ajustarlos a tiempo para el próximo mes de forma suave y sin presión.