Según la Dra. Pooja Pillai (Especialista en Medicina Interna, Hospital Aster CMI, India), la fiebre es un aumento de la temperatura corporal, mientras que los escalofríos son una sensación de frío acompañada de temblores. Las causas comunes incluyen infecciones virales (gripe, resfriado), infecciones bacterianas (faringitis, infecciones urinarias) o enfermedades infecciosas como el dengue y la malaria. En los niños, la fiebre puede ser causada por la dentición o la vacunación.
Además de la alta temperatura corporal y el temblor, las personas con fiebre acompañada de escalofríos también suelen experimentar otros síntomas como dolor de cabeza, dolor muscular y de todo el cuerpo; sudoración excesiva, fatiga, agotamiento; pérdida de apetito, especialmente en los niños, a menudo acompañado de llanto y lentitud.
Sin embargo, los escalofríos no siempre van acompañados de fiebre. Según Cleveland Clinic (Un sistema de salud académica general sin fines de lucro con sede en los Estados Unidos), esta afección puede aparecer sola debido a hipoglucemia, menopausia, ataques de pánico o incluso efectos secundarios de algunos medicamentos.
El escalofrío es una reacción involuntaria del cuerpo. El escalofrío hace que los músculos se contraigan y se relajen, lo que ayuda a calentar el cuerpo. También puede ser una señal de que tu cuerpo está luchando contra enfermedades, infecciones u otros problemas de salud potenciales.
El Dr. Pillai dijo que el tratamiento depende de la causa de la fiebre. En casos de fiebre leve, los pacientes pueden autocuidarse en casa descansando, bebiendo mucha agua filtrada, sopa o solución de electrolitos. Al mismo tiempo, usar ropa ligera y fresca y mantener la habitación a una temperatura moderada. Además, los pacientes pueden usar paracetamol para bajar la fiebre de acuerdo con la dosis prescrita por el médico.
Para los niños, es importante controlar la temperatura con regularidad, rehidratarse adecuadamente y evitar usar medicamentos sin el consejo de un médico. Si la fiebre es causada por una infección bacteriana, el médico puede recetar antibióticos.
Los expertos recomiendan que los pacientes acudan inmediatamente a un centro médico si la fiebre dura más de 3 días o supera los 39,5°C (103°F). Los signos peligrosos a tener en cuenta incluyen dificultad para respirar, erupción cutánea, vómitos continuos, convulsiones o extrema debilidad. Para los niños pequeños, es necesaria una intervención de emergencia si el niño deja de mamar, se duerme, llora sin parar o tiene signos claros de deshidratación como sequedad de boca, micción frecuente.