Sin embargo, precisamente en ese momento favorable, surge una gran pregunta: ¿Está el cine vietnamita acercándose a una verdadera industria, o simplemente disfrutando de un período de "buena cosecha" oportuna? Los altos ingresos, aunque muy alentadores, siguen siendo solo resultados en la producción. No reflejan completamente la estructura operativa interna. Una industria no puede medirse solo por el número de entradas vendidas, sino que debe verse a través de la infraestructura, la cadena de suministro, la capacidad de acumular conocimiento y la capacidad de integración internacional. En esos aspectos, el cine vietnamita todavía está revelando muchos vacíos preocupantes.
Las políticas no siguen el ritmo del mercado
Mirando la imagen general, el cine vietnamita se está desarrollando en un orden especial: el mercado va primero, la política va después. El poder adquisitivo del público aumenta rápidamente, pero el marco institucional, la infraestructura técnica y la estrategia a largo plazo aún no tienen un movimiento correspondiente. Un productor detrás de muchos proyectos de cientos de miles de millones compartió una vez: "Las películas vietnamitas están ganando en taquilla, pero cada vez que hacemos una película sigue siendo una lucha por sí mismos. No tenemos un sistema lo suficientemente fuerte en el que confiar, desde el estudio, la postproducción hasta el lanzamiento".
Esta evaluación refleja una realidad: el crecimiento actual proviene en gran parte de los esfuerzos individuales y el impulso intrínseco del mercado interno, en lugar de ser el resultado de una estructura industrial bien diseñada. Cuando cada proyecto todavía tiene que resolverse por sí mismo desde la infraestructura hasta la mano de obra, el éxito de taquilla, aunque impresionante, sigue siendo solitario, difícil de transformar en una capacidad de acumulación a largo plazo para toda la industria.
En los países que han industrializado el cine, el Estado desempeña un papel constructivo en el medio ambiente a través de la planificación de la infraestructura y las políticas de atracción de inversiones. Mientras tanto, en Vietnam, el cine todavía se gestiona principalmente como un campo cultural y artístico en lugar de una industria económica creativa clave.
Estudio, infraestructura olvidada
El mayor vacío en la política cinematográfica actual son los estudios de cine. Aunque el número de películas ha aumentado considerablemente, Vietnam todavía no tiene un sistema de estudios de cine centralizado, sincrónico y profesional. La mayoría de las películas actuales todavía tienen que basarse en el entorno natural, alquilar locales residenciales o utilizar estudios de cine pequeños y carentes de estándares técnicos.
Esta forma de hacer las cosas no solo aumenta los costos de producción, sino que también reduce la capacidad de control de calidad, lo que lleva a compromisos artísticos. Mirando a los países vecinos, Corea del Sur considera los estudios como una infraestructura estratégica, donde la planificación está vinculada a la postproducción y los servicios para equipos de filmación internacionales. Tailandia también ha convertido el cine en una industria de servicios que genera dinero de equipos de filmación extranjeros gracias a un sistema de infraestructura sincrónico. Vietnam no carece de ventajas en términos de paisaje o mano de obra, pero carecemos de una decisión política decisiva para considerar los estudios como una infraestructura industrial que necesita inversión a largo plazo.

La cadena de suministro crece pero no se acumula
El cine es un ecosistema complejo que incluye equipos, iluminación, vestuario, accesorios, logística, legalidad y logística. En Vietnam, estos eslabones existen de forma dispersa y carecen de estandarización. Cada proyecto cinematográfico tiene que "ensamblar" un nuevo equipo, lo que dificulta la herencia y la acumulación de experiencia.
El director Luong Dinh Dung advirtió una vez que el cine vietnamita todavía está en un "cuello de botella" debido a la falta de planificación de infraestructura, lo que dificulta la realización de obras a gran escala. Cuando la cadena de suministro es inestable, todos los riesgos se empujan hacia cada proyecto individual. Este es un punto en el que la política puede intervenir completamente apoyando a las empresas de servicios cinematográficos y construyendo estándares profesionales altamente especializados.
Cuellos de botella en la postproducción y la etapa de lanzamiento internacional
Si el estudio es la base, entonces la postproducción es el lugar que decide la calidad final. Sin embargo, este es el eslabón más débil del cine vietnamita. Muchas películas de alto rendimiento todavía tienen que llevar la postproducción (sonido, edición de color, efectos especiales) al extranjero para su procesamiento. Esto hace que el valor añadido de las películas vietnamitas fluya hacia el exterior. No carecemos de talento, pero carecemos de un mercado lo suficientemente grande y de políticas fiscales preferenciales lo suficientemente atractivas para retenerlos y desarrollar centros de postproducción nacionales.
Además, el camino hacia el mundo del cine vietnamita todavía se detiene principalmente en los festivales de cine que están dedicados al arte puro, en lugar de una estrategia de distribución comercial sistemática. Los éxitos internacionales actuales todavía tienen un carácter de esfuerzo personal de las unidades privadas. Por el contrario, el cine coreano tiene éxito gracias a un sistema de distribución protegido por las políticas nacionales, desde la promoción hasta la distribución de la marca.
De concepto a mecanismo de funcionamiento
Todos los problemas anteriores se agrupan en un punto común: muchas políticas actuales todavía se centran en la gestión del contenido y carecen de pensamiento industrial. En términos de documentos, el Estado ha identificado el cine como un campo importante en el grupo de industrias culturales. Este es un cambio importante en el pensamiento de gestión. Sin embargo, la brecha entre la orientación estratégica y las herramientas de implementación sigue siendo un gran cuello de botella.
Una verdadera industria no puede operar basándose en proyectos individuales "que naden solos". Lo que le falta al cine vietnamita no es una nueva declaración de política, sino decisiones específicas para convertir el pensamiento industrial en infraestructura, mecanismos y ecosistemas operativos reales.
El cine vietnamita se enfrenta a una encrucijada: o seguir aprovechando el calor de la taquilla para un crecimiento a corto plazo pero sin acumulación; o aceptar invertir en infraestructura y políticas a largo plazo para construir una base sostenible. Cuando se ha nombrado el concepto de "industria", es hora de que necesitemos un mecanismo operativo correspondiente para sacar al cine vietnamita de los éxitos oportunos y avanzar hacia una posición profesional en el mapa internacional.