Desde los primeros minutos, el Man City tomó la iniciativa de adelantar la formación, imponiendo el juego con un estilo de juego de control y presión de alto nivel. El punto de inflexión llegó en el minuto 36 cuando Virgil van Dijk cometió un error en el área penal, cometiendo una falta sobre O'Reilly, dando un penalti para el equipo local.
Desde el punto de penalti, Haaland mostró el temple de un delantero centro de primer nivel al engañar al portero Mamardashvili, abriendo el marcador para el Man City. El gol ayudó al equipo del entrenador Pep Guardiola a jugar cada vez con más entusiasmo.

Justo antes de que terminara la primera parte, en el minuto 45+2, Haaland continuó hablando con un movimiento cruzado y un cabezazo preciso tras un centro de Semenyo, doblando la ventaja. El portero del Liverpool fue completamente impotente ante el remate a corta distancia.
Los dos goles de Haaland ayudaron al Man City a controlar completamente el partido de acuerdo con la intención táctica. Aunque el Liverpool se esforzó por organizar un contraataque y crear algunas oportunidades notables, todavía no pudieron penetrar el sistema defensivo bien organizado del equipo local.
Al comienzo de la segunda parte, el Man City continuó manteniendo un alto ritmo de ataque. En el minuto 56, Haaland completó un hat-trick tras una asistencia favorable de O'Reilly, elevando el marcador a 4-0, casi decidiendo el resultado del partido.

En un partido unilateral, el Man City controló el balón de forma superior, se movió rítmicamente y sofocó todos los esfuerzos de ataque del Liverpool. Esta contundente victoria no solo afirmó la fuerza del equipo de Pep Guardiola, sino que también los acercó a las semifinales de la FA Cup por octava vez consecutiva, con Haaland siguiendo siendo el líder en ataque.