La canción continúa la serie de canciones sobre el tema familiar que dejaron huella en su carrera como "Đi về nhà", "Mang tiền về cho mẹ", "Vị nhà". Si las composiciones anteriores representaban principalmente la imagen de la madre, esta vez, Đen eligió por primera vez la perspectiva del padre para contar la historia de la responsabilidad, el sacrificio y el amor silencioso.
A través de la canción "Việc lớn", Đen honra a los hombres que están haciendo un "trabajo" particularmente grande: ser padre, trabajar duro para criar a sus hijos y construir una familia. La canción tiene el familiar color narrativo de Đen, con letras cercanas y sinceras, que evocan valores sostenibles en la vida.
La canción está construida según tres capas de emoción, reflejando el cambio en la vida de un hombre cuando se convierte en padre. En la primera parte, Den retrata la imagen del pilar "entrando en la vida para ganarse la vida", pero ya no es para ganarse la vida por sí mismo sino para "llevar comida a los niños". Los sueños personales se dejan de lado gradualmente, dando paso a un deseo simple: que los niños coman hasta saciarse, duerman tranquilos y crezcan con amor.
Sin idealizar el papel de padre, Den admitió francamente las dificultades iniciales con la frase de rap "El principio de aprender a ser padre es terriblemente difícil". De ser un joven que solo se preocupa por sí mismo, el personaje lírico se transformó gradualmente en una persona que asume la responsabilidad familiar, aprendiendo a abandonar los viejos hábitos, enfrentar la presión y madurar.
En la siguiente capa de emoción, la canción se extiende a la perspectiva de un hijo que ya es padre, comprendiendo así más profundamente las dificultades de sus padres. La imagen de los padres "que no se preocupan por las fábricas, los sitios de construcción, las calles estrechas, los campos lejanos" o "menos comer y menos vestir para que el Tet tenga más dinero extra para los niños" se convierte en un símbolo de amor casi absoluto.
La canción "Việc lớn" concluye con las reflexiones de Đen sobre el camino de la madurez. De ser un joven que solía luchar y tambalearse, Đen se mira a sí mismo en el papel de un hombre que sabe afrontar y asumir la carga. La imagen del padre "entrenando a gatear, caminar, hablar" con su hijo evoca el hermoso ciclo de la vida, donde los hijos no solo son criados sino que también ayudan a los adultos a volver a aprender la inocencia y el amor.