Los personajes principales son el niño Thái Sơn (9 años) y su padre ciego, un maestro que trabaja en la escuela Nguyễn Đình Chiểu.
Apareciendo en la "caja secreta" del programa está la mesa de cálculo Soroban, un objeto asociado al viaje de estudio de Thai Son. Esta es también la primera herramienta que el padre utiliza para enseñar matemáticas a su hijo. Aunque no ve la luz, sigue acompañando persistentemente a su hijo en cada lección, transmitiéndole espíritu de independencia y esfuerzo.
El padre compartió que nombró a su hijo Thái Sơn para recordar los méritos del maestro que le ayudó a tener la profesión que tiene hoy. Para él, los maestros en la vida siempre son una gran fuente de motivación, y espera que su hijo también se convierta en una persona amable, que sepa vivir por los demás.
En una familia pequeña, la madre son los "ojos" que apoyan a su esposo e hijos en la vida diaria. No solo cuida las tareas del hogar, sino que también es quien lleva y trae a sus hijos a la escuela, acompañando a su esposo en el trabajo. Aunque ama a sus padres, el pequeño Thai Son admite que a veces todavía duda en expresar sus sentimientos con palabras.
Cuando se le preguntó sobre su relación con su hijo, el padre dijo que a veces su severidad hace que su hijo no se sienta realmente cómodo. Sin embargo, según la Dra. Lê Thị Linh Trang, lo que el niño le da a su padre no es una evaluación sino una profunda admiración, que surge de lo que siente en la vida cotidiana.
El momento que silenció a muchos espectadores fue cuando Thai Son compartió su sueño: esperar que su padre pudiera verlo. Aunque sabe que eso es difícil de hacer realidad, el niño todavía espera el progreso de la medicina en el futuro. En respuesta, el padre dijo que siempre siente la madurez de su hijo a través de cada pequeña acción, desde guiar proactivamente cuando camina por la calle hasta simples gestos de preocupación.
Para no hacer que su hijo se sienta desfavorecido, el padre siempre intenta crear condiciones para que su hijo experimente como otros niños: andar en bicicleta, jugar al fútbol o participar en actividades al aire libre. Para él, que su hijo tenga confianza y viva positivamente es más importante que cualquier otra cosa.
Escuchando la historia, la Dra. Lê Thị Linh Trang cree que la felicidad no radica en lo que la gente ve a simple vista, sino en la plenitud emocional. Hay personas que son plenas en lo material pero carecen de conexión, mientras que hay familias que, aunque tienen defectos, siguen siendo plenas gracias al amor.
Al final del programa, el padre compartió una perspectiva de vida digna de reflexión: fueron los acontecimientos los que le ayudaron a darse cuenta del valor de la familia. Para él, lo más valioso no es lo que ha perdido, sino lo que tiene: un hogar lleno de amor.