Elige un refrigerio saludable para la cena.
Si sientes hambre por la noche, prioriza los refrigerios que sean beneficiosos para la salud cardiovascular. Debes elegir alimentos ricos en proteínas, fibra y grasas saludables para crear una sensación de saciedad y limitar los efectos negativos en la salud cardiovascular.
Los refrigerios de origen vegetal suelen cumplir bien estos criterios. Algunas opciones adecuadas incluyen frijoles tostados, mezclas de frutas secas con nueces sin sal o manzanas en rodajas servidas con mantequilla de cacahuete.
Caminar después de la cena
Dedicar unos 10-15 minutos a caminar suavemente después de la cena, ya sea solo alrededor de la casa o en una zona residencial, puede aportar muchos beneficios para la salud.
Esta actividad ayuda al cuerpo a procesar de manera más eficiente las partículas ricas en triglicéridos en la sangre, apoyando así el control del colesterol, manteniendo los niveles de triglicéridos y colesterol LDL en niveles saludables, y al mismo tiempo mejorando el metabolismo después de las comidas.
Desarrollar hábitos de relajación antes de acostarse
La noche también es un momento adecuado para establecer un hábito de relajación antes de acostarse para aliviar el estrés acumulado durante el día y prepararse para un sueño de calidad.
El estrés prolongado puede aumentar los niveles de cortisol, la hormona relacionada con la respuesta al estrés del cuerpo. Cuando el cortisol aumenta, la calidad del sueño puede verse afectada y el hígado tiende a producir más lipoproteínas que contienen colesterol. Por lo tanto, actividades como leer, respirar profundamente o escuchar música suave antes de acostarse pueden contribuir a apoyar la salud cardiovascular y mejorar la calidad del sueño.