En la tarde del 23 de junio, el Comité Permanente del Comité del Partido de la Ciudad de Hanoi solicitó que se considere la responsabilidad colectiva e individual relacionada con el caso de ciudadanos que reflejan dificultades al realizar los trámites para certificar la carta de autorización para recibir una pensión para una madre anciana de 97 años, con mala salud y incapaz de caminar. La directiva se emitió después de que el caso atrajera una gran atención pública.
La verificación de la capacidad cognitiva del autorizante es un requisito necesario para garantizar la legalidad de los documentos y prevenir el fraude político.
Sin embargo, lo que preocupa a la opinión pública en este caso no es la solicitud de verificación, sino la forma de implementación y la forma de tratar a la gente.
De hecho, las regulaciones actuales no carecen de mecanismos de apoyo para las personas mayores y débiles, las personas discapacitadas o las personas que no pueden acudir directamente a las agencias administrativas. Muchas localidades han implementado formas de verificación remota, apoyo en el lugar o han dispuesto planes adecuados para cada caso específico.
Por lo tanto, el problema que se plantea no es si la regulación es demasiado rígida o no, sino cómo aplicar la regulación para garantizar la legalidad y crear comodidad y una sensación de respeto para la gente.
En las actividades de servicio público, hay situaciones en las que las mismas regulaciones, pero la forma de explicar, guiar y apoyar decidirá la percepción de la gente. Una explicación detallada, una actitud de compartir o un plan de apoyo adecuado a veces puede resolver las quejas que surgen desde el principio.
En los casos en que los ancianos ya están en una edad "rara", los factores humanos y el espíritu de servicio deben ser aún más priorizados.
En los últimos años, Hanoi y muchas localidades de todo el país han impulsado la reforma administrativa con el objetivo de poner a la gente en el centro. El éxito de este proceso no solo se mide por el número de expedientes resueltos a tiempo o la tasa de servicios públicos en línea, sino también por la satisfacción de la gente al contactar con las agencias gubernamentales.
El caso de la anciana de 97 años es un recordatorio de que la reforma administrativa no se detiene en la construcción de procedimientos correctos. Lo que la gente espera más es que esos procedimientos se implementen con un espíritu de responsabilidad, empatía y una actitud de servicio profesional.
Porque después de todo, la gente acude a las agencias públicas no solo para completar un procedimiento, sino también para ser apoyada para ejercer sus derechos legítimos de la manera más conveniente y humana.