El Sr. Bui Khanh Dung, Director de Musa Pacta Co., Ltd., ha dedicado muchos años a seguir el modelo de producción "cerrado - circular - sin residuos". No solo es una forma de hacer negocios, sino también una opción para el desarrollo sostenible.
Sin embargo, a pesar de gastar mucho esfuerzo, tiempo y dinero, su empresa aún no puede acceder fácilmente a fuentes de capital preferenciales. La razón es que no existe un certificado verde para el proceso de producción y los productos. Sin ese "pasaporte", el camino hacia el crédito verde todavía tiene muchas barreras.
Esta no es una historia exclusiva de Musa Pacta. En el delta del Mekong, muchos agricultores, cooperativas y empresas que participan en el Proyecto de 1 millón de hectáreas de arroz de alta calidad y bajas emisiones también están esperando capital para invertir en semillas, materiales, mecanización y reorganización de la cadena de producción. Para desarrollar la agricultura verde, es indispensable un flujo de capital lo suficientemente grande y a largo plazo para toda la cadena de vinculación desde la producción hasta el consumo.
En el contexto de que Vietnam apunta a un alto objetivo de crecimiento, el crédito sigue siendo uno de los recursos más importantes de la economía. Pero lo que debe preocupar no es solo cuánto crecerá el crédito, sino a dónde irá el flujo de capital.
Si se quiere un crecimiento rápido y sostenible, el capital debe priorizar la producción y los negocios, la innovación tecnológica, la economía circular, la economía verde y los proyectos de reducción de emisiones. Esta es también una tendencia de desarrollo inevitable cuando Vietnam se dirige al objetivo de emisiones netas cero para 2050.
Sin embargo, uno de los principales cuellos de botella actuales es que el marco legal para el crédito verde aún no está completo. Los criterios para determinar proyectos verdes, proyectos circulares o estándares ESG, un conjunto de estándares para medir el desarrollo sostenible, aún carecen de sincronización. Esto dificulta que los bancos evalúen y gestionen los riesgos, y a las empresas les resulta difícil demostrar para acceder al capital y a las políticas de apoyo.
En otras palabras, muchas empresas se están esforzando por seguir el camino verde, pero aún no han sido reconocidas como verdes.
Para desbloquear este flujo de capital, es necesario completar pronto las regulaciones sobre proyectos verdes, economía circular y marco de estándares ESG como base para las políticas de apoyo a las tasas de interés y incentivos a la inversión. Al mismo tiempo, construir una base de datos pública sobre la información ambiental de las empresas para aumentar la transparencia y reducir los costos de verificación para las instituciones de crédito.
A largo plazo, es necesario promover el mecanismo de prueba (sandbox) para los modelos económicos circulares, desarrollar mercados de bonos verdes y mercados de carbono para crear más canales de movilización de capital a medio y largo plazo para las empresas.
El crecimiento de dos dígitos no puede basarse únicamente en la inyección de más crédito. Más importante aún, es necesario dirigir el flujo de capital a los sectores que crean valor añadido de manera sostenible.
Cuando se desbloquea el crédito verde, no solo las empresas tienen más oportunidades para expandir la producción, sino que también crea motivación para que millones de agricultores y cooperativas cambien sus modelos de desarrollo. Esa es también una forma de que la economía crezca más rápido y de manera más sostenible.