No es optimismo superficial, sino una profunda comprensión del flujo de la vida. La vida no funciona con lemas, sino con la determinación de seguir adelante incluso cuando los planes iniciales tienen que cambiar. Lo que hace que una persona se vuelva valiente es la capacidad de encontrar la luz brillante incluso en los giros del destino.
Como la forma en que vende xôi al principio del callejón frente a la realidad. Perdiendo un gran cliente debido a la reubicación del área de oficinas, ella solo sonríe: "Estoy triste, pero no pasa nada, cocinaré menos, haré más bánh trôi tàu, quién sabe si habrá nuevos clientes". Ella no habla de sueños elevados, solo espera un poco más de ingresos para cuidar de su hijo en la universidad. O como la empleada doméstica, cada noche persiste en calentar sus pies con artemisa, beber hierbas para luchar contra la diabetes, solo espera que este año su salud sea más duradera que el año pasado. Y el hermano menor pintor, después de muchos altibajos, ahora solo pide las dos palabras "paz" para toda la familia.
El mundo exterior puede estar ocupado con gráficos de crecimiento directos o objetivos de 5 años, 10 años ruidosos en las redes sociales. Pero la vida tiene su propio ritmo. A veces, el mayor valor no radica en el avance temporal, sino en la persistencia a largo plazo.
Regate persistentemente una relación con sinceridad cada día. Abre persistentemente cada página de un libro cada noche para enriquecer tu alma. Y sé persistente y amable contigo mismo, aprende a aceptar los límites y luego a ajustar con confianza la dirección para que sea la más adecuada.
En el Año Nuevo, no necesitamos confiar demasiado en grandes juramentos. Solo un compromiso silencioso desde lo más profundo de nuestros corazones: Que siempre estaremos presentes y recibiremos todas las experiencias con una mentalidad proactiva. Si cada persona cree en la capacidad de adaptación, cree en la resistencia y el valor de la bondad, siempre tendremos suficiente fuerza interior para ir muy lejos en este viaje.
A finales de año, al mirar hacia atrás, el mayor orgullo probablemente no sea cuántas cimas hemos alcanzado, sino que siempre hemos mantenido la llama de la pasión, sin dejarnos detener ante ningún desafío.