Los jugos de frutas frescas en realidad solo conservan fructosa, agua y una parte de vitaminas, mientras que la fibra, un componente que ayuda a ralentizar la absorción de azúcar, casi se elimina. Por ejemplo, un vaso de jugo de naranja de unos 240 ml puede contener la cantidad de fructosa equivalente a tres naranjas frescas, pero no crea una sensación de saciedad como cuando se comen directamente. Esto hace que muchas personas involuntariamente consuman más fructosa del necesario.
Cuando entra en el cuerpo, la fructosa se metaboliza principalmente en el hígado. Este proceso consume rápidamente los grupos fosfatados en las células, al tiempo que promueve la creación de precursores de ácido úrico. Este mecanismo de metabolismo específico hace que la fructosa se convierta en uno de los factores silenciosos que aumentan el ácido úrico en el cuerpo.
Por lo tanto, en términos de salud, beber jugo de frutas no es tan saludable como comer fruta fresca entera.
Además de la dieta, los hábitos de vida también afectan en gran medida los niveles de ácido úrico. Quedarse despierto hasta tarde con frecuencia para jugar videojuegos o ver películas interrumpe el metabolismo, reduciendo la capacidad de los riñones para excretar ácido úrico. Si se acompaña de un estilo de vida sedentario, el ácido úrico se acumula más fácilmente en el cuerpo.
Beber suficiente agua también es importante. Los expertos dicen que alrededor de dos tercios del ácido úrico se puede eliminar a través de la orina, por lo que mantener una ingesta de agua de 2.000 a 2.500 ml al día ayudará a que este proceso sea más eficaz. Se debe priorizar el agua filtrada, el agua mineral o el agua hervida y enfriada.