El okra secreta una capa de mucosidad rica en pectina y mucina soluble en agua, que tiene el efecto de ralentizar la absorción de azúcar, ayudando a reducir la demanda de insulina del cuerpo, al tiempo que ayuda a limitar la absorción de colesterol y mejorar la grasa en la sangre.
Además, el alto contenido de carotenoides en el okra también contribuye a mantener la función normal de secreción de insulina y apoya la estabilidad del azúcar en sangre. Por lo tanto, este es un alimento que se considera beneficioso para las personas con diabetes.
Además, la okra contiene mucha proteína, calcio y fósforo, mientras que el contenido de grasa y calorías es bajo, no contiene colesterol. Gracias a estas características, la okra es una opción adecuada para las personas que están perdiendo peso o siguiendo una dieta.
Sin embargo, no todo el mundo debería comer mucho okra. Las personas con enfermedad renal deben tener en cuenta que la okra tiene un contenido de potasio relativamente alto. Este grupo de personas debe comerla en cantidades moderadas y lo mejor es escaldarla antes de usarla.
Las personas con sistemas digestivos débiles tampoco deben comer demasiada okra. Esta es una verdura refrescante, que puede causar molestias a las personas con mala función digestiva o con diarrea frecuente.
Las mujeres embarazadas que tienen problemas digestivos también deben tener precaución. Aunque la okra es un alimento rico en nutrientes y adecuado para el embarazo, en los casos de trastornos digestivos, comer mucha okra puede aumentar la sensación de incomodidad en el estómago y los intestinos. Por lo tanto, este grupo de personas debe considerar la cantidad de uso adecuada para su estado de salud.