Según información del Hospital, la parturienta N.T. B (36 años) fue trasladada de urgencia en estado crítico tras un accidente de tráfico. Los resultados de la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) mostraron que la paciente tenía un hematoma cerebral, contusión cerebral y fractura de esquio temporal.
Los médicos evalúan que estos son daños cerebrales traumáticos graves, con riesgo de provocar aumento de la presión intracraneal, compresión del parénquima cerebral, insuficiencia respiratoria, coma profundo y amenazar la vida del paciente en cualquier momento.
La situación se vuelve aún más compleja cuando la paciente está embarazada de 36 semanas. Las lesiones graves de la madre pueden afectar directamente al feto, aumentando el riesgo de fallo fetal agudo, desprendimiento prematuro de placenta, parto prematuro o pérdida del corazón fetal.
Ante la situación de emergencia, el Hospital de la Amistad Việt Tiệp organizó una consulta hospitalaria con la participación de expertos de muchas especialidades para proponer el plan de tratamiento óptimo. Después de evaluar exhaustivamente el estado del paciente, los médicos acordaron el objetivo prioritario de garantizar la seguridad de la vida tanto de la madre como del niño.
Los médicos del Departamento de Obstetricia realizaron una cirugía para extraer el feto. Durante la cirugía, la parturienta experimentó una mala contracción uterina y un alto riesgo de hemorragia posparto. El equipo quirúrgico realizó rápidamente una ligadura de ambas arterias uterinas para controlar el sangrado, preservar con éxito el útero y evitar complicaciones peligrosas para la paciente.
Después de que el bebé fue sacado sano y salvo, la parturienta continuó siendo monitoreada y tratada en profundidad por los médicos del Departamento de Cirugía General y el Departamento de Cuidados Intensivos para las lesiones craneales.
Gracias a la estrecha coordinación entre muchas especialidades, el estado nervioso del paciente mejoró gradualmente, superó la etapa crítica y se recuperó positivamente. Como resultado, una niña de 3,2 kg nació sana. Después de un período de tratamiento, ambas, madre e hija, estabilizaron su salud y fueron dadas de alta del hospital con la alegría de la familia y el equipo médico.