Los expertos en nutrición dicen que los alimentos fermentados o encurtidos a menudo contienen una alta cantidad de sodio (sal). Cuando se consume demasiado sodio, el cuerpo tiende a retener agua y, al mismo tiempo, ejerce presión sobre los riñones durante la filtración y excreción. A largo plazo, esto puede afectar a las personas con enfermedades renales o presión arterial alta preexistentes.
Además, los brotes de bambú encurtidos, si no se procesan bien, pueden contener compuestos naturales como glicósidos cyanógenos, que deben tratarse correctamente para eliminar las toxinas. Algunos productos de brotes de bambú encurtidos disponibles también pueden agregar sal o conservantes, lo que aumenta el riesgo de desequilibrio electrolítico si se comen en exceso.
Los nutricionistas también señalan que comer muchos alimentos ácidos y salados puede hacer que el cuerpo aumente la secreción de agua a través de los riñones, lo que lleva a una sensación de sed más intensa y una ligera deshidratación, especialmente en condiciones climáticas cálidas y húmedas.
Sin embargo, los expertos no recomiendan eliminar por completo el bambú agrio de la dieta. En cambio, debe usarse en cantidades moderadas, combinado con una variedad de alimentos frescos y beber suficiente agua todos los días para mantener el equilibrio del cuerpo.
Los expertos enfatizan que el problema no radica en el plato en sí, sino en la forma de prepararlo y la frecuencia de uso en las comidas diarias.