Té de hibisco
El té de hibisco es una bebida herbal que se puede tomar caliente o fría. Este tipo de té contiene polifenoles que pueden ayudar a relajar los vasos sanguíneos, contribuyendo así a mejorar la presión arterial.
Para aumentar el sabor y aprovechar los compuestos beneficiosos, se debe remojar el té durante 5-10 minutos antes de usarlo. En clima cálido, el té de hibisco frío con bayas puede ser una opción adecuada para calmar la sed.
Jugo de granada
La granada contiene antioxidantes como la punicalagina y las antocianinas. Se cree que estos compuestos pueden ayudar a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y contribuir a ayudar a controlar la presión arterial.
Jugo de remolacha
La remolacha es una rica fuente de nitrato natural. Cuando entra en el cuerpo, el nitrato se metaboliza en óxido nítrico, un compuesto que ayuda a que los vasos sanguíneos se relajen y se dilaten, apoyando así una circulación sanguínea más eficiente.
Debido a su sabor bastante rico, el jugo de remolacha a menudo se combina con manzanas, limón o jengibre para que sea más fácil de beber.
Jugo de naranja
El jugo de naranja proporciona hesperidina, un flavonoide con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Beber una cantidad moderada de jugo de naranja en el desayuno o después de hacer ejercicio puede ser una opción adecuada para complementar los nutrientes beneficiosos para la salud cardiovascular.