Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta rica en fibra, que restrinja el azúcar libre y las grasas saturadas, es un factor importante en el control del peso y la prevención de la obesidad.
En el desayuno, los alimentos ricos en fibra como la avena, los cereales integrales y el pan integral ayudan a ralentizar el proceso de digestión, prolongando así la sensación de saciedad y limitando los refrigerios. Este es un factor importante para reducir la acumulación de grasa abdominal.
Además, los alimentos ricos en proteínas como los huevos, el yogur natural y la soja tienen el efecto de aumentar el efecto calorífico de los alimentos, ayudando al cuerpo a gastar más energía durante la digestión.
Complementar con grasas buenas de frutos secos como almendras, nueces o aguacates puede mejorar la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda a controlar la grasa abdominal de manera más eficaz.
Las frutas bajas en azúcar como las manzanas y los pomelos también se recomiendan en el desayuno debido a su alto contenido de antioxidantes y fibra, que favorecen la digestión y reducen la inflamación en el cuerpo.
El Dr. Donald Hensrud, nutricionista del Sistema Médico Mayo Clinic (EE. UU.), enfatizó una vez: "No existe un solo alimento que ayude a perder peso, pero un desayuno saludable puede sentar las bases para un control de peso a largo plazo".
Por el contrario, los expertos advierten que se deben limitar los pasteles, los alimentos fritos y las bebidas azucaradas por la mañana, ya que pueden aumentar rápidamente el azúcar en sangre y promover la acumulación de grasa abdominal si se usan con regularidad.