Cuando se combina y se usa correctamente, esta bebida puede aportar ciertos beneficios, especialmente para el sistema digestivo y la piel.
El almidón de cúrcuma contiene curcumina, un compuesto que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Según el Dr. Michael Greger, médico y nutricionista en Estados Unidos, la curcumina puede ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo y contribuir a mejorar algunos problemas digestivos como la hinchazón y la indigestión.
Mientras tanto, la miel tiene propiedades antibacterianas leves y ayuda a calmar la mucosa. El profesor Ronald Eccles, experto de la Universidad de Cardiff (Reino Unido), dijo que la miel puede ayudar a calmar los tejidos irritados, al tiempo que apoya el sistema inmunológico gracias a los compuestos biológicos naturales.
Cuando se combinan, la miel y el polvo de cúrcuma se usan a menudo para ayudar a reducir los síntomas de la úlcera gástrica, mejorar la digestión y calmar la garganta. Además, los antioxidantes de estos dos ingredientes también pueden ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento de la piel y apoyar el fortalecimiento de la resistencia.
Sin embargo, los expertos también señalan que la eficacia de esta mezcla depende de la dosis y la constitución de cada persona. El uso excesivo puede causar calor interno o molestias digestivas. En particular, las personas con enfermedades estomacales graves, cálculos biliares o que estén tomando medicamentos deben consultar a un médico antes de usarlos con regularidad.