El 9 de agosto (hora de Estambul), según TASS, el propietario del buque de carga turco MV Reyhan Sari, el buque atacado por un UAV en el Mar Negro en julio, se está preparando para demandar a Ucrania ante la Corte Penal Internacional (CPI).
El MV Reyhan Sari es un buque de carga seca turco que transportaba carbón desde el puerto de Taman en Rusia a Trabzon, Turquía. Según información publicada anteriormente, el buque fue atacado por un UAV en el Mar Negro el 22 de julio.
El ataque causó la muerte de 1 miembro de la tripulación y heridas a otras 2.
Según la fuente, la demanda será presentada por la empresa T VE O Denizcilik, propietaria del MV Reyhan Sari, junto con 15 miembros de la tripulación. El contenido de la demanda fue remitido a los abogados que argumentan que el buque comercial está protegido por el derecho internacional y no puede considerarse un objetivo militar.
La demanda también acusa a Ucrania de atacar deliberadamente a un buque de carga turco.
La información sobre la demanda se da a conocer en un contexto en el que la seguridad marítima en el Mar Negro sigue siendo un problema preocupante debido al conflicto ruso-ucraniano. Esta zona es una importante ruta de transporte, donde los buques mercantes siguen operando bajo el impacto de las operaciones militares.
El ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan, dijo anteriormente que Ankara está monitoreando de cerca la situación de la seguridad marítima en el Mar Negro. También propuso que las partes involucradas en el conflicto en Ucrania declaren la suspensión temporal de las operaciones militares, incluidas las operaciones que tienen lugar en el Mar Negro.
Ankara advirtió que si las partes no toman medidas para frenar los combates, la situación podría tener graves consecuencias, incluido el riesgo de afectar la seguridad alimentaria.
El Mar Negro juega un papel importante en el transporte de mercancías, energía y productos agrícolas de la región. Por lo tanto, los ataques contra buques mercantes pueden ser peligrosos para la tripulación y aumentar los riesgos para las operaciones de transporte internacional.
El incidente del barco MV Reyhan Sari también destaca las preocupaciones de Turquía de que el conflicto ruso-ucraniano pueda seguir extendiéndose a las actividades marítimas y afectar a los barcos civiles que atraviesan el Mar Negro.