En primer lugar, la UE utiliza herramientas legales para exigir a las empresas del bloque que no dependan en exceso de una fuente de suministro externa. En consecuencia, cada empresa solo puede satisfacer un máximo del 30-40% de la demanda de un tipo de materia prima de importancia estratégica de un socio; al mismo tiempo, debe haber de dos a tres proveedores de diferentes países.
El objetivo principal de esta orientación es reducir la dependencia de un solo socio, controlando así mejor los riesgos derivados de la posición de monopolio o el control de la oferta.
En segundo lugar, la UE planea gastar 3.000 millones de euros para desarrollar la industria de producción y procesamiento de materias primas estratégicas en la UE. En realidad, el objetivo de la UE aquí es crear su propia fuente de suministro, aumentando gradualmente la independencia y la autonomía en el suministro de materias primas estratégicas para que en un futuro próximo ya no dependa en absoluto de ningún socio de suministro externo.
En tercer lugar, la UE aboga por establecer una red de asociaciones en este campo con socios externos. Esta orientación en realidad no es nueva porque muchos otros países del mundo la han propuesto e implementado en muchos niveles y en muchas formas diferentes.
Mirando tanto la naturaleza como el fenómeno, las orientaciones políticas anteriores de la UE son una reforma profunda y radical de la cadena de suministro sin precedentes en la historia de la UE. Los factores externos juegan un papel muy decisivo obligando a la UE a preocuparse tanto por el futuro como a responder a casi lo mismo. Garantizar la seguridad de la cadena de suministro reduciendo la dependencia del suministro externo, especialmente de las materias primas estratégicas, es un enfoque muy oportuno. RedUCIr los riesgos de esta manera también ayuda a la UE a aumentar su posición en la competencia estratégica con los principales socios del mundo.
Esta orientación es correcta, pero la posibilidad de que la UE logre sus objetivos depende de tres factores: si puede aprovechar el tiempo para ajustar la cadena de suministro, si tiene suficientes recursos para asumir los costos de transición y si tiene suficiente capacidad diplomática para convencer a los socios externos de que se unan.