Según el Banco Mundial (BM), la economía vietnamita continúa mostrando una impresionante capacidad de adaptación en el contexto de un entorno global volátil.
El último informe sobre la situación económica de Vietnam del BM pronostica que Vietnam alcanzará una tasa de crecimiento económico del 6,8% en 2026. Este es un crecimiento sólido en un contexto en el que los impactos externos pueden afectar el impulso de crecimiento.
Esta organización evalúa que el motor de la economía vietnamita proviene de la combinación de muchos pilares: las exportaciones y la inversión se mantienen en un nivel alto, la economía nacional es sólida y el programa de reforma profunda en la mayor reorganización y racionalización del aparato administrativo desde que se llevó a cabo la renovación.
Compartiendo la misma evaluación optimista, el informe Perspectivas de Desarrollo de Asia (ADO) del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) pronostica que la economía de Vietnam crecerá un 7,2% en 2026 y un 7% en 2027. El BAD enfatiza que las perspectivas a corto plazo de Vietnam siguen siendo muy positivas gracias al fuerte aumento de las exportaciones, las políticas fiscales y monetarias que apoyan la expansión y los flujos de inversión sostenibles.
Aunque las perspectivas son positivas, ambas instituciones financieras señalan desafíos significativos del entorno económico mundial. Las tensiones geopolíticas y los conflictos prolongados en Oriente Medio corren el riesgo de elevar los costos de transporte y interrumpir las cadenas de suministro globales. Además, las nuevas políticas arancelarias también ejercen presión sobre la balanza comercial.
La Sra. Mariam J. Sherman, Directora Nacional del Banco Mundial para Vietnam, Camboya y Laos, cree que las fluctuaciones del shock climático, la velocidad de la innovación tecnológica y las necesidades de desarrollo de infraestructura están remodelando la base del desarrollo.
Al evaluar la respuesta política de Vietnam, el Sr. Shantanu Chakraborty, Director Nacional del BAD en Vietnam, comentó que el Gobierno de Vietnam reaccionó muy rápidamente ante el riesgo de interrupción del suministro de energía. Las soluciones de reducción de impuestos, el uso del fondo de estabilización y la gestión flexible de precios han ayudado a frenar eficazmente la inflación a corto plazo.
Para mantener el impulso de avance a medio y largo plazo, los expertos internacionales recomiendan que Vietnam necesite fortalecer la capacidad de gestión macroeconómica, liberar el potencial del sector económico privado nacional para crear más empleos de calidad. Además, el BAD enfatiza que el fortalecimiento del mercado de bonos corporativos tiene como objetivo desbloquear fuentes de capital a medio y largo plazo además del crédito bancario.
Las evaluaciones positivas del Banco Mundial y el BAD han afirmado la posición y el impulso de crecimiento sólido de la economía vietnamita. Los pasos decisivos en la reforma institucional, la racionalización del aparato y la flexibilidad en la gestión macroeconómica son la base sólida para que Vietnam continúe manteniendo el impulso de crecimiento, realizando el objetivo de avanzar hacia el grupo de países de altos ingresos en el futuro.