El 29 de enero, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó que el presidente ruso Vladimir Putin había acordado la propuesta de suspender temporalmente los ataques a Kiev y las ciudades durante una semana. Esta medida se tomó sobre una base humanitaria cuando el clima en la región entraba en una ola de frío intenso, con temperaturas pronosticadas en -13 grados C.
Sin embargo, los observadores militares creen que este acuerdo de "alto el fuego energético" se entiende como limitado a los objetivos de infraestructura civil en las principales ciudades. En la línea del frente, especialmente en la zona estratégica de Pokrovsk (región de Donetsk), el ejército ruso mantiene un alto ritmo de combate para garantizar los objetivos militares establecidos.
Los informes del terreno muestran que Rusia está aumentando significativamente la frecuencia de las operaciones aéreas y de artillería en esta zona. Según datos registrados por la parte ucraniana, si a principios de semana solo había entre 2 y 3 aproximaciones de objetivos al día, en las últimas 24 horas, esta cifra ha aumentado a 30 aproximaciones.
Este aumento de la potencia de fuego es evaluado por expertos como un paso de preparación sistemático habitual antes de desplegar ataques a gran escala. Esto muestra la alta concentración de Moscú en resolver por completo los puntos fuertes en Pokrovsk.
Las fuerzas rusas también están mostrando una buena capacidad de adaptación a las condiciones climáticas y el terreno. Aprovechando que la nieve está comenzando a derretirse, haciendo que las escondites sean más visibles, las unidades rusas han aumentado el uso de vehículos aéreos no tripulados (UAV) de baja altitud para reconocer y controlar las rutas de movimiento del enemigo.
En particular, las unidades de artillería rusas están llevando a cabo el movimiento de formación cerca de la línea de demarcación. Este audaz movimiento no solo ayuda a optimizar el alcance, aumentar la precisión, sino que también crea presión directa, obligando a las unidades de defensa enemigas a retroceder o dispersar fuerzas.
Los acontecimientos reales muestran una clara separación en la estrategia actual: flexibilidad diplomática con la administración Trump para minimizar el impacto en los civiles durante la ola de frío, pero aún así resueltamente y manteniendo una enorme presión militar en frentes clave como Pokrovsk.