El Bangkok Post publicó un artículo en el que opinó que Vietnam se ha convertido en una estrella en ascenso, remodelando el contexto de inversión regional.
El objetivo a largo plazo es convertirse en un centro de producción de alta tecnología, con la audaz ambición de convertirse en un centro regional de semiconductores.
Convertir a Vietnam en un país de altos ingresos para 2045, en el que la fuerte inversión en infraestructura, industria y recursos humanos se considera un pilar clave.
Además, los costos laborales competitivos junto con la fuerza laboral joven y abundante continúan creando ventajas para el crecimiento a largo plazo de la economía.
La fuerte transformación de Vietnam tiene su origen en la reforma Doi Moi de 1986, un hito decisivo en el pensamiento de desarrollo.
El abandono del modelo de economía planificada centralizada, la apertura gradual al sector económico privado, la atracción de inversión extranjera y la integración profunda en el comercio mundial han puesto a Vietnam en una trayectoria de crecimiento rápido y sostenible durante muchas décadas. Gracias a ello, Vietnam se ha convertido en una de las economías de más rápido crecimiento en Asia.
Otro factor importante que contribuye a fortalecer la confianza de los inversores es la estabilidad en las políticas y la orientación del desarrollo. En el contexto de la economía mundial volátil, Vietnam aún mantiene un entorno político relativamente consistente, creando condiciones para que las empresas planifiquen estrategias a largo plazo.
El Gobierno continúa priorizando la mejora de la base industrial, la modernización de la infraestructura y el desarrollo de recursos humanos de alta calidad, considerando esto como una condición previa para elevar la posición económica nacional.
La ambición de convertirse en un centro de producción de semiconductores refleja claramente la determinación de Vietnam de ascender a niveles más altos de la cadena de valor global. Junto con eso, las inversiones a gran escala en carreteras, puertos marítimos y aeropuertos no solo sirven a la producción industrial, sino que también apoyan fuertemente el comercio, la logística y el turismo.
La infraestructura cada vez más completa está ayudando a Vietnam a mejorar significativamente la capacidad de conexión, reducir los costos de transporte y mejorar la competitividad de los bienes de exportación.
La ventaja laboral sigue siendo un punto de apoyo importante para el proceso de industrialización. Vietnam posee una abundante oferta de mano de obra, capaz de satisfacer las necesidades de muchas industrias, desde textiles, cuero y calzado hasta electrónica y alta tecnología.
Junto con el impulso de la formación profesional y la mejora de las habilidades, se espera que la fuerza laboral joven apoye el proceso de transición a industrias con mayor valor añadido.
Vietnam emerge como un país que se beneficia estratégicamente de la reestructuración de la cadena de suministro global. La página Fastbull (Hong Kong, China) opina que Vietnam entra en 2026 con muchas ventajas estratégicas, aunque el aumento de los costos y los requisitos de cumplimiento cada vez más estrictos están planteando no pocos desafíos nuevos.
La realidad muestra que Vietnam continúa manteniendo su papel como una plataforma de producción relativamente estable y en crecimiento. El sector manufacturero mantuvo un impulso alcista positivo durante todo 2025 y se prevé que siga expandiéndose en 2026.
La ventaja de Vietnam radica en una doble posición: ser un miembro activo del comercio mundial y un destino estratégico en el proceso de diversificación de la cadena de suministro de las corporaciones internacionales.