Observar el musgo, las algas y las hojas que se acumulan en el techo.
Las hojas secas, las ramas, el musgo o las algas adheridas al techo pueden retener el agua, haciendo que la humedad penetre en la capa inferior del techo, aumentando el riesgo de moho y pudrición de la estructura de la madera.
Si tienes binoculares, puedes revisar el techo desde el suelo. Limpia las hojas y la basura acumulada lo antes posible. Con el musgo recién aparecido, puedes usar una solución de tratamiento especializada combinada con un cepillo para limpiarlo. Al cambiar el techo, considera usar materiales que sean resistentes al musgo y las algas para aumentar la durabilidad.
Compruebe si las tejas están dobladas o deformadas.
Las tejas curvadas, deformadas o torcidas son signos de que el techo se ha deteriorado, a menudo debido a altas temperaturas o clima severo. Esta condición puede reducir la resistencia al agua, causar fugas y afectar la durabilidad del techo.
Si la cantidad de tejas dañadas es demasiado grande, es posible que sea necesario reemplazar todo el techo en lugar de solo reparar una por una.
Detección de tejas agrietadas, rotas o faltantes
Observa si el techo tiene tejas agrietadas, con esquinas rotas, rotas o completamente perdidas. Para techos de metal, es necesario verificar más signos de óxido, corrosión o deformación.
Para techos de tejas de asfalto, preste atención a la cantidad de partículas de grava que caigan en la alcantarilla. Si aparecen muchas partículas de grava, esto puede ser un signo de que el material se ha envejecido y debe revisarse cuidadosamente.

Compruebe las ubicaciones propensas a fugas.
Si es posible acceder al techo de forma segura, revise el área alrededor de la chimenea, las ventanas del techo, los respiraderos y los escudos de agua (flashing). Estos son lugares propensos a goteras si la capa de metal se agrieta, se vuelve líquida o se corroe.
Cuando se detecten daños, se debe reparar o reemplazar a tiempo para evitar que el agua de lluvia se filtre en la estructura interna.
Observación del ático después de las lluvias
Si la casa tiene un altillo, revise después de cada fuerte lluvia para detectar tempranamente signos de fugas como manchas de agua, madera húmeda, moho o olor a humedad.
La inspección periódica de esta área ayudará a detectar los daños temprano, limitar los costos de reparación y prolongar la vida útil del techo.