Abrir las ventanas para recibir sol y viento cada mañana
El aire en una habitación cerrada suele acumular más CO2 y polvo fino que en el exterior. Abrir las cortinas y las ventanas cada mañana ayuda a que el aire se conecte continuamente, y la luz solar natural actuará como un desinfectante natural, disipando el olor a humedad y moho acumulado durante la noche.
Aspirar y limpiar las alfombras periódicamente
La alfombra aporta suavidad y reduce el ruido, pero es un refugio ideal para el moho, el polvo y las células muertas. Espolvorea bicarbonato de sodio o un limpiador especializado en la superficie de la alfombra, déjala actuar durante unos 30 a 60 minutos para absorber la humedad y eliminar el olor antes de usar una aspiradora para limpiarla.
Quítate los zapatos antes de entrar en la habitación.
El calzado que se usa en la calle contiene millones de bacterias, polvo y productos químicos tóxicos. Colocar un estante de zapatos fuera de la puerta y preparar calzado limpio dentro de la casa justo en la entrada es la solución básica pero más eficaz para evitar que el polvo entre en el lugar de descanso.
Lavar las sábanas semanalmente
Las sábanas absorben grandes cantidades de exceso de grasa, sudor y células muertas de la piel cada noche, la principal causa del mal olor y el crecimiento de bacterias. Mantén el hábito de cambiar y lavar las sábanas al menos 1 vez por semana o con más frecuencia si tienes mascotas o personas con una constitución alérgica.
Cambiar la funda de la almohada cada 2-3 días
La funda de la almohada entra en contacto directo con la piel del rostro y el cabello todas las noches, se pega fácilmente a los cosméticos, el sudor y el sebo, causando indirectamente acné y enfermedades de la piel. Cambiar la funda de la almohada con regularidad mantiene la cabecera siempre fragante y es una forma de proteger una piel sana.
Usar un difusor de aceites esenciales naturales
Un frasco de difusor de aceites esenciales con varitas de ratán o bambú es una forma de crear un aroma suave y seguro sin quemar velas ni rociar productos químicos. Colocar un frasco de difusor de aceites esenciales de limoncillo, menta o lavanda en la cabecera de la cama es una forma segura de ayudar a desodorizar, mantener la habitación fragante y brindar una sensación de sueño fácil.