Después de la victoria por 1-0 en el partido de ida, el Arsenal regresó al Emirates Stadium con el objetivo de preservar la ventaja. Sin embargo, la realidad en el campo muestra que este es uno de los partidos más difíciles para el equipo de Mikel Arteta desde el comienzo de la temporada.
En los primeros 45 minutos, el representante portugués adelantó la formación y casi abrió el marcador en el minuto 43, cuando Geny Catamo desperdició una clara oportunidad en una situación de uno contra uno.
Al comienzo de la segunda parte, el drama se intensificó. En el minuto 56, el Arsenal realizó un ajuste táctico cuando Kai Havertz entró en el campo en sustitución de Viktor Gyokeres para mejorar la capacidad de control del balón. Sin embargo, la mala suerte llegó cuando Noni Madueke se lesionó en el minuto 63, obligando a Arteta a sacar al joven talento Max Dowman al campo.
En el otro bando, el calor del partido hizo que el entrenador Rui Borges no pudiera mantener la calma. Recibió dos tarjetas amarillas consecutivas en los minutos 70 y 90+4 por falta de reacción, lo que tensó aún más la psicología del equipo visitante.
A pesar de jugar proactivamente hacia atrás, el Arsenal aún creó contraataques agudos. En el minuto 84, todo el Emirates detuvo la respiración cuando Leandro Trossard cabeceó el balón que golpeó el poste, lamentablemente.
En el minuto 90+5, Joao Simoes lanzó un potente disparo desde cerca del área penal, pero el balón se fue desviado del poste por poco. Esa fue también la última situación notable antes de que el árbitro Francois Letexier pitara el final del partido.
Empatando 0-0 en el partido de vuelta y ganando 1-0 en total después de dos partidos, el Arsenal se clasificó oficialmente para las semifinales. Un partido sin goles pero lleno de cálculos tácticos ayudó al Arsenal a avanzar.