Recientemente, el Secretario General de la Confederación Asiática de Fútbol, Datuk Seri Windsor Paul John, dijo que la reestructuración de la Federación de Fútbol de Malasia (FAM) es un programa de apoyo a la gestión, no una medida disciplinaria.
Antes de comenzar, la AFC trabajó con la FIFA para acordar un enfoque, en el que la FIFA desempeñaba un papel de seguimiento común y el derecho a la orientación directa se entregaba a la AFC.
Según los líderes de la AFC, el factor decisivo radica en la actitud cooperativa de la FAM. Si la Federación de Fútbol de Malasia acepta plenamente las recomendaciones de reforma, el riesgo de ser sancionada a nivel de la FIFA no existirá. Se requiere que las propuestas de cambio creen un cambio sustancial en la forma de operar, orientada al interés común del fútbol en lugar de servir a cualquier grupo de interés.
La dimisión simultánea de todo el Comité Ejecutivo de la FAM se considera un paso adelante para que el proceso de evaluación se lleve a cabo de forma independiente e integral. Tras este movimiento, la AFC inicia una fase de revisión del aparato operativo, que se espera que dure al menos 3 meses antes de celebrar elecciones para el nuevo liderazgo.
El trabajo profesional está a cargo del Subsecretario General de la AFC, Vahid Kardany, junto con consultores independientes y la coordinación del departamento administrativo de la FAM. Este proceso incluye el estudio de registros de gestión, entrevistas con líderes clave y la construcción de un nuevo marco operativo para la federación.
El Secretario General de la AFC también aclaró que el concepto de "suspensión" a menudo se malinterpreta. En la gestión del fútbol internacional, esta es una medida técnica destinada a crear condiciones para la reconstrucción cuando una federación no puede ajustarse por sí misma. Sin embargo, en el caso de Malasia, la AFC y la FIFA eligieron conjuntamente un plan de reforma proactivo, evitando interrupciones en las actividades de competición internacional.