Después de la dura derrota ante el Nottingham Forest en la Premier League, el ex defensa central Jamie Carragher describió al Chelsea como "un club roto". Esta evaluación refleja claramente la situación caótica que está envolviendo Stamford Bridge.
El Chelsea comenzó a declinar desde que el entrenador Enzo Maresca dejó el equipo en la víspera de Año Nuevo. La directiva del Stamford Bridge hizo una gran apuesta al nombrar a Liam Rosenior, un entrenador que nunca había dirigido en la Premier League, para el puesto de capitán. Sin embargo, esa apuesta fracasó rápidamente.
Todo se volvió aún más caótico cuando el Chelsea continuó dando poder a Calum McFarlane en el papel interino. Una vez más, el equipo londinense depositó su confianza en un entrenador que casi no tiene experiencia en un entorno de alto nivel.

Desde principios de febrero, los Blues incluso ocupan el último lugar en la tabla de posiciones de la Premier League. Ganaron menos puntos que el Tottenham en el mismo período y solo ganaron 2 partidos contra el Wolves y el Aston Villa.
En toda la temporada, el Chelsea ha perdido hasta 13 partidos en la Premier League, un número incluso mayor que los dos recién ascendidos, el Leeds United y el Sunderland. Esa es una estadística que refleja claramente el declive del equipo que alguna vez se esperaba que compitiera por el título.
A pesar de las numerosas críticas dirigidas a los jugadores, la sensación general en Stamford Bridge es que el equipo aún no ha superado realmente el shock tras la marcha de Maresca. Bajo el mando del estratega italiano, el Chelsea se clasificó para la Liga de Campeones y ganó dos títulos solo en su primera temporada.
Sin embargo, detrás de ese éxito existen muchos problemas internos. Se dice que la relación entre Maresca y algunos personajes del club se ha deteriorado gravemente, lo que llevó a su decisión de dejar el club.
En ese momento, se pensaba que el Chelsea estaba bastante cómodo con la decisión de dejar ir a Maresca. Pero mirando hacia atrás al presente, este es un gran error del equipo londinense, porque los jugadores todavía le tienen una confianza considerable.
Muchas opiniones señalan que las recientes actuaciones mediocres muestran que el equipo del Chelsea nunca se ha adaptado realmente a la vida posterior a Maresca. La inestabilidad tanto táctica como espiritual está haciendo que el equipo se hunda cada vez más en la crisis. En ese contexto, la oportunidad para que el Chelsea sorprenda al Manchester City de Pep Guardiola en la final de la FA Cup se considera muy escasa.

El Chelsea necesita urgentemente un entrenador que pueda controlar el vestuario y que también sea lo suficientemente valiente como para afirmar su poder ante la directiva y el departamento deportivo del club.
Después de una serie de cambios en Stamford Bridge, su problema en este momento no solo radica en la táctica o la calidad de la plantilla, sino también en la inestabilidad en términos de liderazgo y espíritu de lucha. Este equipo posee muchos jugadores jóvenes talentosos pero carece de un verdadero líder en tiempos difíciles.