El desarrollo previo al partido es muy diferente de las derrotas anteriores, pero el resultado sigue siendo familiar. Otro gran torneo se cierra con pesar cuando la selección inglesa se detiene en las semifinales de la Copa Mundial por segunda vez en los últimos tres torneos.
El ambiente antes del inicio del partido está lleno de optimismo. La victoria sobre México ha añadido una fuerte creencia tanto a los jugadores como a los aficionados de que los "Tres Leones" tienen suficiente coraje y calidad para conquistar la cima.
Si la subasta a las semifinales de la Copa Mundial de 2018 trae muchas sorpresas, entonces el camino de este año es muy esperado. Después de superar a la República Democrática del Congo, México y Noruega, el equipo de Thomas Tuchel demuestra que es lo suficientemente capaz de competir de manera justa con las mejores selecciones del mundo.
Esa creencia no carece de fundamento. En más de una hora de partido en Atlanta, Inglaterra controló muy bien la fuerza de Argentina e incluso se adelantó gracias al gol de Anthony Gordon.
En los primeros 60 minutos, los "Tres Leones" jugaron ligeramente mejor que el oponente y se acercaron mucho al billete para la final. Sin embargo, apareció un punto de inflexión familiar. Inglaterra retrocedió proactivamente en su formación para proteger el resultado, cediendo involuntariamente el juego a Argentina. Esa fue una opción arriesgada cuando al otro lado del campo estaba Lionel Messi, un jugador que siempre supo cómo marcar la diferencia en los momentos decisivos. Cualquiera que haya presenciado la final de la EURO 2020 contra Italia seguramente tiene la sensación de que la historia se está repitiendo.
El resto se desarrolló exactamente según el guion que temían los aficionados ingleses. Enzo Fernández marcó el gol del empate con un disparo desde fuera del área antes de que Lautaro Martínez rematara de cabeza para sellar la victoria. Argentina se clasificó para la final de la Copa Mundial por segunda vez consecutiva, mientras que Inglaterra cayó una vez más justo en el umbral de la gloria.
Esta derrota seguramente seguirá siendo diseccionada en los próximos días. Tuchel difícilmente puede evitar las críticas cuando se considera que las decisiones de ajuste táctico contribuyen a que el equipo pierda la ventaja. El futuro del estratega alemán también se convierte en una gran interrogante.

Sin embargo, esta todavía podría ser una valiosa lección para un equipo joven y rico en potencial. Inglaterra creó una de las actuaciones más memorables de los últimos años con una victoria sobre México y hizo que el actual campeón Argentina pasara por una semifinal difícil. La distancia entre los dos equipos no fue grande, y las decisiones tácticas en el momento decisivo marcaron la diferencia.
La decepción seguramente continuará, pero la selección inglesa todavía tiene muchas bases para mirar hacia el futuro. Jude Bellingham y Harry Kane continúan demostrando su papel de liderazgo, mientras que muchos rostros jóvenes dejan una huella positiva.
Anthony Gordon, Bukayo Saka, Elliot Anderson, Nico O'Reilly, Djed Spence y Morgan Rogers aún no han superado los 25 años, pero han jugado de forma estable durante todo el torneo y se han adaptado bien a los requisitos tácticos de Tuchel. Además, jugadores experimentados como Reece James y Declan Rice también han demostrado su clase en el gran escenario.
Finalmente, la selección inglesa no cayó por falta de talento. Las decisiones tácticas en la última etapa del partido les hicieron pagar el precio. Sin embargo, la plantilla actual todavía abre muchas esperanzas para la EURO 2028, un torneo en el que los "Tres Leones" jugarán en casa.
Otro verano se cierra con sentimientos de arrepentimiento y la pregunta "quizás la próxima vez". Los aficionados ingleses han estado esperando un gran título durante 60 años y tendrán que seguir alimentando la esperanza durante al menos 2 años más. Con la generación actual de jugadores, esa creencia todavía tiene una base.