La victoria por remontada 2-1 ante Japón en los octavos de final ayudó a la selección brasileña a clasificarse para la siguiente ronda, pero también puso al entrenador Carlo Ancelotti ante un difícil problema en el centro del campo.
Cuando terminó la primera parte, Brasil perdía 0-1 y corría el riesgo de ser eliminado pronto. Lucas Paqueta se lesionó, lo que obligó a Ancelotti a calcular opciones de sustitución. Muchos esperaban que Endrick tuviera la primera oportunidad, antes de que aparecieran Neymar o Igor Thiago para aumentar el poder de ataque.
Sin embargo, el estratega italiano sorprendió al sacar a Gabriel Martinelli al campo. Esta decisión inicialmente confundió a mucha gente porque se pensaba que Vinicius Junior se trasladaría a la posición central. De hecho, Ancelotti hizo lo contrario al dejar que Martinelli asumiera la banda izquierda, ayudando a Vinicius y Rayan a estirar la defensa japonesa, abriendo un espacio para que el propio Martinelli marcara el gol decisivo en el tiempo de descuento.

No solo eso, Ancelotti también sorprendió a los expertos al seguir confiando en Casemiro. El centrocampista de 34 años tuvo una primera parte olvidable cuando cometió un error en el gol encajado, recibió una tarjeta amarilla y fue explotado continuamente por Japón. En esas circunstancias, la mayoría de los entrenadores retirarían a Casemiro del campo inmediatamente después del descanso.
Sin embargo, Ancelotti mantuvo la misma alineación. Esa decisión fue recompensada cuando Casemiro marcó el gol del empate con un cabezazo, abriendo una remontada para la Selecao.
Esa es también una prueba del estilo de entrenamiento característico de Ancelotti: tranquilo, confiado en los jugadores y sin cambios solo por la presión inmediata.
Desde que se hizo cargo de la selección brasileña, una de las primeras decisiones de Ancelotti fue convocar a Casemiro de vuelta tras casi 18 meses de ausencia. El ex centrocampista del Real Madrid se convirtió rápidamente en un punto de apoyo en el centro del campo, ayudando a Bruno Guimaraes a liberarse para participar más en el ataque.
La realidad muestra que esta combinación ha sido efectiva, especialmente después del período en que Brasil jugó de manera inestable en la clasificación para la Copa Mundial.
Sin embargo, el problema aún persiste. El esquema de dos centrocampistas centrales con Casemiro y Guimaraes ha revelado muchas lagunas, especialmente en el partido amistoso contra Panamá antes del torneo. En ese momento, Ancelotti tuvo que ajustarlo añadiendo a Lucas Paqueta como tercer centrocampista para aumentar la capacidad de control.
Ahora, es probable que Paqueta tenga que perderse todo el torneo debido a una lesión, lo que obliga a Ancelotti a buscar una nueva solución antes del enfrentamiento con Noruega. La posibilidad de que Brasil vuelva a un esquema de cuatro delanteros no se considera alta. La opción más razonable es dar una oportunidad a Danilo Santos, un centrocampista zurdo enérgico, para aumentar el poder de lucha en el centro del campo.
Mientras tanto, Casemiro tendrá que enfrentar un gran desafío al detener directamente a Martin Odegaard, el cerebro creativo detrás de Erling Haaland.

Otro problema que preocupa a Ancelotti es que Casemiro ha recibido una tarjeta amarilla. Si continúa siendo advertido ante Noruega, este veterano centrocampista se perderá los cuartos de final en caso de que Brasil avance.
La opción de reemplazo directo es Fabinho, pero este centrocampista se inclina más por regular el balón que por interceptar. Muchas opiniones sugieren que Ancelotti podría arrepentirse de no convocar a Andrey Santos, un jugador con abundante energía y buena capacidad de disputa.
El enfrentamiento con Noruega será una prueba de la capacidad de Ancelotti para equilibrar la plantilla. Las opciones en el centro del campo determinarán si la Seleção puede acercarse al sexto título de la Copa Mundial o no.