Un nuevo estudio de Anthropic muestra que la inteligencia artificial (IA) está impactando el mercado laboral de manera desigual, creando una brecha de habilidades cada vez mayor entre los grupos de trabajadores.
Según Peter McCrory, jefe de economía de Anthropic, el mercado laboral sigue creciendo fuertemente y no se han registrado signos de pérdida de empleo generalizada causada por la IA.
Las personas que utilizan herramientas de IA como Claude en el trabajo, desde la redacción de documentos técnicos, la introducción de datos hasta la programación, no tienen tasas de desempleo significativamente diferentes en comparación con el grupo menos expuesto a la IA.
Sin embargo, este panorama puede cambiar rápidamente. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, advirtió una vez que la IA podría eliminar hasta la mitad de los puestos de trabajo de oficina de bajo nivel y elevar la tasa de desempleo al 20% en los próximos 5 años.
Sin embargo, según McCrory, lo notable ahora no es la pérdida de empleo, sino la diferenciación de habilidades.
El último informe de impacto económico de Anthropic muestra que las personas que han utilizado la IA desde una edad temprana están explotando la tecnología de manera mucho más efectiva.
No solo usan la IA para tareas simples, sino que también la aprovechan como socio de pensamiento para mejorar el trabajo, analizar y dar respuestas profundas.
Por el contrario, la mayoría de los usuarios todavía solo explotan una pequeña parte de las capacidades de la IA. Esto crea una clara ventaja para el grupo pionero, aquellos que saben cómo integrar la IA en los procesos de trabajo diarios.
Según McCrory, la IA se está convirtiendo gradualmente en una tecnología de amplificación de capacidades, donde las personas que saben usarla serán cada vez mejores.
Esta distancia no solo existe entre individuos, sino que también se manifiesta claramente geográficamente.
El informe señala que el uso de la IA se concentra más en los países de altos ingresos, especialmente en las regiones con una gran fuerza laboral de conocimiento.
Mientras tanto, las economías en desarrollo tienden a acercarse más lentamente, lo que hace que el riesgo de quedarse atrás sea aún más evidente.
En particular, los trabajadores jóvenes (el grupo que acaba de ingresar al mercado) pueden verse más afectados. A medida que la IA asume gradualmente trabajos básicos, sus oportunidades de acumulación de experiencia inicial pueden reducirse.
Ante las posibles fluctuaciones, McCrory enfatizó la necesidad de establecer un sistema de monitoreo para rastrear el impacto de la IA en tiempo real.
Esto ayuda a los responsables políticos a dar respuestas apropiadas de manera oportuna, limitando el riesgo de pérdida masiva de empleo si la tendencia a la automatización se acelera.
En ese contexto, el mensaje es claro que la IA no reemplaza a los humanos de inmediato, pero está remodelando el juego. En esta carrera, aquellos que entienden y dominan la tecnología serán el grupo que tenga la mayor ventaja.