A pesar de los impresionantes resultados comerciales, Meta sigue preocupando a los inversores al seguir "quemando dinero" en campos tecnológicos futuros como la realidad virtual y la inteligencia artificial.
En el último informe financiero trimestral, Reality Labs, que desarrolla gafas AR, dispositivos VR y la plataforma metaverse, continuó registrando pérdidas de hasta 4 mil millones de dólares. Esta cifra puede sonar grande a primera vista, pero en realidad es casi "normal" para Meta.
Desde 2021, Reality Labs ha causado pérdidas a Meta por un total de unos 83,5 mil millones de dólares, lo que equivale a un promedio de 4 mil millones de dólares por trimestre. Esta enorme inversión refleja la ambición a largo plazo de la empresa de construir un ecosistema de realidad virtual, aunque hasta ahora no ha creado una amplia atracción.
Lo notable es que incluso cuando la ambición del metaverso muestra signos de enfriamiento, Meta continúa cambiando su enfoque a un juego igualmente costoso que es la inteligencia artificial. El objetivo de la empresa es competir directamente con competidores como OpenAI o Anthropic.
A pesar de los grandes gastos, Meta todavía tiene una sólida base financiera. En el primer trimestre del año, la empresa informó de un beneficio neto de 26.800 millones de dólares, un 61% más que en el mismo período del año anterior. Los ingresos también aumentaron un 33%, hasta los 56.3 mil millones de dólares, cifras que muestran que las operaciones comerciales principales siguen creciendo fuertemente.
Sin embargo, la ambición de la IA está provocando una rápida escalada de los costes. Meta prevé gastar entre 125 y 145 mil millones de dólares en infraestructura y tecnología en 2026, superando con creces las previsiones anteriores.
Según el CEO Mark Zuckerberg, la mayor parte del aumento de costos proviene del precio de los componentes, especialmente la memoria, a medida que la demanda de computación para la IA es cada vez mayor.
Junto con la inversión en infraestructura, Meta también gasta mucho en personal. El año pasado, la empresa contrató a más de 50 investigadores e ingenieros de IA de competidores, con el objetivo de acelerar el desarrollo de productos. Recientemente, Meta lanzó un nuevo modelo de IA llamado Muse Spark, que se espera que mejore la experiencia del usuario.
Sin embargo, el costo de construir y operar sistemas de IA modernos está aumentando. La directora financiera de Meta, Susan Li, admitió que la empresa ha pronosticado repetidamente de manera poco precisa, a menudo subestimando la demanda de capacidad de computación en el futuro.
Estas preocupaciones se reflejaron rápidamente en el mercado. Después de que se publicaran los estados financieros, las acciones de Meta cayeron más del 5% en las operaciones fuera de horario, lo que demuestra la cautela de los inversores ante una ambiciosa estrategia de gasto.
Claramente, Meta se enfrenta a un problema difícil: mantener el crecimiento de las ganancias y perseguir apuestas tecnológicas a largo plazo. El éxito o el fracaso de las inversiones en AR/VR y IA determinará la posición de la empresa en la nueva era tecnológica.