No dejes que tu cuerpo tenga demasiada hambre.
Hacer ayuno o saltarse comidas hace que la sensación de hambre aumente, lo que lleva fácilmente a comer en exceso. En ese caso, el cuerpo tiende a consumir más alimentos ricos en sal, grasas o proteínas de lo normal. Para evitar esta situación, se deben mantener las comidas del día de manera razonable. Un desayuno y almuerzo nutritivos ayudarán a controlar el hambre, limitando así la alimentación incontrolada por la noche.
Elegir el plato adecuado
Antes de comer, se debe observar el menú y priorizar los alimentos que se ajusten a las necesidades nutricionales, así como a la dieta recomendada. Si está recibiendo tratamiento para una enfermedad renal o tiene que seguir una dieta separada, el paciente debe hablar con su médico o nutricionista para conocer claramente los alimentos que deben priorizarse y los alimentos que deben limitarse.
Presta atención a la cantidad de comida consumida
En lugar de tomar muchos alimentos al mismo tiempo, puedes disfrutar de cada plato en pequeñas cantidades para experimentar el sabor y evitar comer demasiado. Usar platos o cuencos pequeños también es una forma sencilla de controlar la porción. Además, comer despacio, masticar bien y concentrarse en disfrutar del plato ayudará al cuerpo a reconocer mejor la sensación de saciedad, reduciendo así el riesgo de comer demasiado.
Limitar los alimentos ricos en grasas
Los platos fritos, la carne estofada, los platos a la parrilla con mucha grasa o los helados no solo contienen mucha grasa, sino que también pueden ir acompañados de altos niveles de sodio y potasio, lo que aumenta la carga sobre los riñones.
Las personas con enfermedad renal deben considerar limitar la piel de aves de corral, la grasa animal y los alimentos demasiado grasos. En cambio, deben aumentar las verduras y frutas que se adapten a su dieta. Para las personas que necesitan controlar el potasio, pueden priorizar frutas como manzanas, uvas, fresas o alimentos bajos en potasio como coliflor, arroz blanco y pollo magro.
Reducir la cantidad de sal en la dieta
Los alimentos procesados, los alimentos enlatados o los platos ricos suelen contener mucho sodio. Consumir demasiada sal puede hacer que el cuerpo retenga agua, aumente la presión arterial y cree más presión sobre los riñones.
En las personas con enfermedad renal, la capacidad de regular los líquidos y los electrolitos ha disminuido, por lo que controlar la cantidad de sal se vuelve aún más importante. Al cocinar usted mismo, priorice las hierbas y las especias naturales para crear sabor en lugar de usar demasiada sal. Esto no solo es bueno para los riñones, sino que también contribuye a proteger la salud cardiovascular y la presión arterial a largo plazo.