El baño ayuda a que el bebé esté limpio, relajado y duerma mejor, sin embargo, el período inmediatamente después del baño es un momento delicado en el que muchos padres suelen ser subjetivos. Según expertos pediátricos internacionales, el cuidado incorrecto después del baño es una causa común de tos, secreción nasal y enfermedades menores prolongadas en los niños pequeños.
Seque completamente y mantenga el cuerpo caliente para el bebé
Inmediatamente después de bañar, los padres deben secar al bebé con una toalla suave, prestando especial atención a las áreas propensas a la acumulación de agua como el cuello, las axilas, la ingle y detrás de las orejas. Según las recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics - AAP), la piel de los niños pequeños es muy propensa a perder calor, si se deja húmeda durante mucho tiempo aumentará el riesgo de resfriados e infecciones respiratorias. Usar ropa de algodón fina y absorbente inmediatamente después de secar ayuda al cuerpo del bebé a estabilizar rápidamente la temperatura corporal.
Higiene adecuada de los oídos y la nariz para prevenir infecciones
El agua que queda en el oído o la nariz después de bañarse puede crear condiciones para el crecimiento de bacterias. Según información del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), los padres solo deben limpiar ligeramente el lóbulo exterior de la oreja con una toalla limpia, sin hurgar profundamente en el canal auditivo para evitar daños. Para la nariz, aplicar solución salina fisiológica después del baño ayuda a limpiar suavemente, limitando el riesgo de otitis media y rinitis faríngea, enfermedades muy comunes en niños pequeños.
No alimente ni salga al viento inmediatamente después de bañar.
Los expertos de la Clínica Mayo (EE. UU.) dicen que después de bañarse, el cuerpo del niño está reajustando la circulación y la temperatura corporal. Si alimenta al bebé de inmediato o lo lleva a un ambiente con mucho viento frío, el bebé es propenso a trastornos digestivos o resfriados. Lo mejor es que los padres dejen que el bebé descanse durante unos 10-15 minutos en un lugar protegido del viento y cálido antes de comer o realizar actividades normales.
Cuidar a los niños después del baño no requiere demasiadas habilidades complejas, pero requiere cuidado y forma correcta. Simplemente manteniendo estos pequeños hábitos todos los días, los padres pueden ayudar a que el bebé esté más sano, menos enfermo y se desarrolle de manera estable en los primeros años de vida.