No pocos padres solo se dan cuenta de que sus hijos tienen problemas cuando todo ha ido demasiado lejos. Hay niños que están en declive en sus estudios, hay niños que se retraen, hay niños que se enojan, incluso dicen cosas negativas que conmocionan a los padres.
Pero en realidad, lo que más necesitas cuando tienes un problema no es una lección, sino un adulto lo suficientemente tranquilo como para estar a tu lado y ayudarte a resolverlo.
A continuación, se presentan formas prácticas de manejarlo, ayudando a los padres a acompañar a sus hijos de la manera correcta cuando están en dificultades.
1. Deja de regañar y preguntar insistentemente.
Muchos padres, debido a la preocupación, asustan involuntariamente a sus hijos. Cuando un niño acaba de tener problemas, si es regañado o interrogado repetidamente, tendrá aún más tendencia a guardar silencio y ocultarlo.
En lugar de preguntar continuamente "¿Por qué es así?", comienza con una frase suave como "Los padres están aquí, solo dilo lentamente".
2. Escuchar primero, resolver después
Un error común es que los padres se apresuren a dar consejos cuando sus hijos solo han dicho unas pocas frases. Esto hace que los niños sientan que no son entendidos.
Deja que tu hijo lo diga todo. Solo sentarse a tu lado, mirarte a los ojos y escuchar atentamente ya es una gran curación.
3. Confirmar los sentimientos de tu hijo
Cuando el niño llore o esté triste, no digas "No hay nada por lo que llorar". Para los niños, el problema del niño siempre es real y muy grande.
Los padres deben decir frases como "Papá y mamá entienden que estás muy triste" o "Esto debe presionarte mucho". Reconocer las emociones ayuda a los niños a calmarse más rápido.
4. Evitar culpar y comparar
Comparar a los niños con amigos o hermanos solo hace que los niños se sientan inseguros y se cierren. Muchos niños tienen problemas pero no se atreven a compartirlos por miedo a ser considerados un fracaso.
En la etapa en que el niño es débil, los padres aún más necesitan mantener las palabras suaves y respetuosas.
5. Junto con tu hijo, busca soluciones paso a paso
Después de que el niño se calme, los padres pueden preguntarle "¿Qué quieres que te ayuden?" o "¿Qué puedo hacer primero?".
Las soluciones no necesitan ser perfectas de inmediato. Dividir el problema en pequeños pasos ayudará a los niños a sentirse controlados y menos desesperados.
6. Si el problema es grave, busca apoyo profesional.
Si el niño muestra signos de estrés prolongado, insomnio, autolesiones o habla de muerte, los padres no deben actuar solos.
Encontrar un psicólogo no es vergüenza, sino una forma de proteger a los niños en el momento adecuado.
Los padres deben recordar que no necesitan un juez, necesitan un compañero. Cuando los padres estén lo suficientemente tranquilos, aprenderán a levantarse. Y a veces, la paciencia de los padres es lo que me salva de los daños más profundos.