No pocos padres se han quedado "congelados" cuando se encuentran con vecinos o parientes, los adultos preguntan alegremente, pero el niño solo inclina la cabeza, se esconde detrás de la madre o permanece en silencio sin responder. Inmediatamente, muchas personas concluyen: el niño es malo, el niño es maleducado, el niño no está educado.
Pero en realidad, el comportamiento de no saludar a veces no proviene de la actitud, sino de la psicología.
No saludo tal vez porque estoy avergonzado y asustado
Para los niños pequeños, especialmente los introvertidos, saludar a extraños o a personas raras es un desafío. El niño puede sentirse inseguro, no saber qué decir o tener miedo de ser notado. Cuando se le obliga a saludar de inmediato, se estresa aún más y reacciona guardando silencio.
Muchos expertos creen que esta es una reacción común en niños tímidos o niños que carecen de confianza.
Estoy bajo presión y no quiero comunicarme.
Algunos niños están cansados, hambrientos, somnolientos o acaban de pasar por algo que les incomoda. En ese momento, los niños ya no tienen energía para "interpretar" un comportamiento social como desean los adultos. Cuanto más regañen los padres, más se formará el miedo a conocer a otros.
No entiendes el significado de saludar.
No todos los niños entienden naturalmente que saludar es cortesía. Muchos niños solo siguen la rutina, si los padres dan poco ejemplo o dan poca orientación, los niños no sabrán qué decir ni qué hacer.
Los niños necesitan ser enseñados con acciones y repetición muchas veces, en lugar de entenderse solo con una frase de regaño.
El error de los padres es avergonzar a sus hijos delante de los demás.
Frases como "¿No sabes saludar?", "¿De qué familia eres tan irrespetuosa?", "Realmente te avergüenzas" pueden hacer que los niños se sientan profundamente heridos. Los niños no solo tienen miedo de saludar, sino también de conocer a adultos por miedo a ser regañados.
Lo notable es que los niños recordarán la sensación de ser insultados más tiempo que recordarán la lección de cortesía.
¿Cómo deberían lidiar los padres?
En lugar de obligar al niño a saludar de inmediato, hágase el modelo: "Hijo, saluda a la profesora, mamá saluda a la profesora primero". Si el niño sigue en silencio, los padres pueden saludar en su lugar y decir suavemente: "Hoy estoy un poco avergonzado, la próxima vez saludaré".
Cuando llegues a casa, practica con tu hijo a través de juegos de rol. Enseña a tu hijo frases sencillas como "Hola, tía" y elógialo cada vez que lo hagas.
La cortesía no es algo que se obtiene regañando. La paciencia y la forma sutil de enseñar hacen que los niños sepan saludar de forma natural.