1. Comparte honestamente y no obligues a tu hijo a elegir un lado.
Los niños pequeños a menudo tienden a culparse a sí mismos o a caer en un estado de pánico cuando ven que su familia se rompe.
Explicación apropiada para la edad: Los padres deben sentarse juntos y hablar suavemente con sus hijos sobre la ruptura. Afirme claramente que esta es una decisión de los adultos y que no es culpa del niño en absoluto.
Absolutamente no conviertas a tu hijo en un "árbitro": Evita obligar a tu hijo a elegir a quién amar más o vivir con quién. Al mismo tiempo, nunca digas mal o culpes a la otra persona delante de tu hijo para evitar dañar la imagen del padre/madre en el corazón del niño.
2. Mantener la estabilidad en la vida y el amor
La gran agitación del entorno de vida hará que los niños se sientan fácilmente inseguros y retraídos.
Mantén el ritmo de vida habitual: Intenta mantener la escuela, el rincón de estudio y los hábitos diarios de tu hijo. Esta estabilidad ayuda a los niños a sentir que su vida todavía está bajo control.
Afirma que el amor no cambia: Hazle entender a tu hijo que aunque sus padres ya no vivan en la misma casa, el amor y el cuidado que ambos le brindan a su hijo permanecen intactos como al principio.
3. Escuchar y liberar las emociones negativas de los niños
Cada niño tendrá diferentes reacciones ante los acontecimientos familiares, desde ira y llanto hasta silencio y retraimiento.
Cree un espacio seguro para que su hijo se sincere: Escuche a su hijo hablar sobre sus miedos y tristezas sin juzgar ni descartar. Abrace a su hijo y reconozca sus sentimientos: "Papá/mamá saben que estás muy triste, y eso es completamente normal".
Observa los cambios anormales: Si ves que los niños muestran signos de declive académico, falta de apetito o retraimiento prolongado, cálmalos pacientemente y considera el apoyo de psicólogos escolares.
4. Cultura de comportamiento posterior al divorcio de los adultos
La amabilidad y el respeto mutuo entre padre y madre después del divorcio son factores decisivos para ayudar a los niños a crecer sanos psicológicamente.
Cooperación activa en la crianza de los hijos: Padres y madres deben mantener una conexión civilizada para discutir juntos el estudio, la salud y la orientación futura de los niños.
Crear condiciones para que el niño conozca al otro: Absolutamente no interdire o dificultar cuando el niño quiera visitar o hablar con un padre/madre que no lo cuida directamente. La presencia completa de ambos ayudará al niño a no sentirse abandonado.