Susurros en el oído y gestos protectores, el secreto para despertar emociones.
Según el Dr. David Perlmutter, profesor asociado de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami (EE. UU.), el acto de susurrar en la oreja izquierda de una mujer estimula directamente el centro emocional en el cerebro derecho. Al inclinarse, bajar la voz y susurrar, el hombre crea un "mundo privado" de solo dos personas, haciendo que las mujeres se sientan especiales y prioritarias.
Del mismo modo, las posturas protectoras como caminar por la calle o colocar las manos para protegerse entre la multitud activan el instinto de seguridad y la fe. "Estas acciones silenciosas pero sutiles ayudan a las mujeres a relajarse y a formar una dependencia emocional positiva", explica el Dr. Perlmutter.
Toques suaves y delicados y abrazos a la cintura, arte que crea vibraciones
El gesto de levantar el pelo es uno de los comportamientos más simbólicos. El contacto superficial con la piel ayuda al cuerpo a secretar oxitocina, la hormona de la felicidad, y crea una sensación de cuidado y un poco de posesividad.
El punto de contacto en la cintura o el abrazo a la cintura al guiar también es una sutil señal de propiedad. Detenerse unos segundos antes del contacto ayuda a las mujeres a tener tiempo para percibir y aceptar tácitamente, construyendo así la unión. Dr. Perlmutter enfatiza: "La sutileza y la comprensión son la base para que estos comportamientos se vuelvan atractivos y no molestos".
Finalmente, la sinceridad sigue siendo el factor decisivo. Las acciones aparentemente pequeñas se convierten en un poderoso catalizador para la emoción y el afecto cuando provienen del respeto y la empatía. Por el contrario, si no son sutiles, se vuelven fácilmente inapropiadas o ofensivas.