La atención plena nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y a entender a los demás.
La felicidad no solo proviene de los logros materiales, sino también de la capacidad de estar plenamente presente en cada momento. Siddhi Aiya, psicólogo y entrenador de hábitos, cree que la atención plena no es eliminar los pensamientos negativos, sino reconocerlos sin juzgarlos. Cuando ya no te quedas atrapado en el pasado ni te preocupas por el futuro, las personas estarán menos estresadas y más propensas a equilibrar sus emociones.
Según la Asociación Americana de Psicología, la meditación mindfulness puede crear cambios positivos en el cerebro, contribuyendo a mejorar la salud mental y la capacidad de regular las emociones. Esto es especialmente importante en la vida matrimonial y familiar, donde la presión laboral y de responsabilidad fácilmente hace que los miembros reaccionen con irritabilidad y falta de escucha.
El profesor Jon Kabat-Zinn, fundador del Centro de Meditación en la Facultad Médica de la Universidad de Massachusetts, enfatiza que la atención plena es la atención intencionada al presente, sin juicio. La práctica regular ayuda a aumentar la empatía y la conexión en las relaciones.
Ejercicios sencillos para nutrir la paz y la alegría
Caminar conscientemente es una forma fácil de empezar. Al caminar, presta atención al ritmo de tus pies, la respiración y los sonidos que te rodean en lugar de mirar tu teléfono. Un estudio publicado en el Journal of Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine muestra que un programa de caminata conscientemente de cuatro semanas ayuda a reducir significativamente el estrés subjetivo.
Los ejercicios de respiración consciente también son claramente efectivos. Inhalar durante cuatro segundos, mantener la respiración y exhalar durante cuatro segundos ayuda a calmar el sistema nervioso. Un anuncio en la revista Scientific Reports señala que los ejercicios de respiración pueden mejorar la salud mental.
Escribir un diario para identificar emociones, comer conscientemente observando el color y el sabor de los platos, o escuchar a los seres queridos sin interrumpir son prácticas prácticas. La atención plena no requiere grandes cosas, solo que cada persona tenga paciencia para devolver la atención al presente. A partir de ahí, la felicidad se convierte gradualmente en un estado sostenible en la vida familiar.