En muchas familias hoy en día, los niños se alimentan adecuadamente en cantidad, incluso con exceso de energía, pero aún enfrentan una forma de desnutrición que recibe poca atención: el "hambre latente".
Esta es una condición en la que el cuerpo carece de micronutrientes esenciales a pesar de que la dieta todavía satisface suficientes calorías diarias. Este fenómeno se está convirtiendo en una amenaza silenciosa para el crecimiento y desarrollo integral de los niños.
Según la nutricionista Divya Achrekar, que trabaja en el Hospital Infantil Narayana Health SRCC, Mumbai, India, la desnutrición no siempre se manifiesta por una constitución delgada. Muchos niños tienen un peso y una estatura dentro del umbral normal, pero tienen una deficiencia prolongada de vitaminas y minerales importantes, lo que afecta directamente la función inmunológica, el desarrollo cerebral y la salud a largo plazo.
¿Por qué los niños que comen suficientes calorías todavía carecen de micronutrientes?
La causa más común proviene de una dieta rica en alimentos procesados. La comida rápida, las bebidas azucaradas, los cereales refinados y las comidas envasadas proporcionan mucha energía pero son pobres en vitaminas, minerales y fibra. Los niños se sacian rápidamente pero el cuerpo no recibe suficientes nutrientes necesarios para el proceso de crecimiento.
Además, el hábito de ser quisquilloso con la comida en los niños pequeños hace que la dieta sea poco diversa. Cuando los niños solo aceptan algunos alimentos familiares y eliminan verduras, frutas o alimentos ricos en proteínas, el riesgo de deficiencia de hierro, zinc, vitamina A y vitamina D aumenta significativamente.
Los alimentos convenientes, quisquillosos y el estilo de vida ocupado empujan a los niños a un "hambre latente".
El marketing de alimentos también contribuye a agravar el problema. El empaque llamativo, las imágenes de personajes de dibujos animados y las etiquetas como "natural" o "saludable" hacen que los padres pasen por alto fácilmente los altos niveles de azúcar, sal y aditivos en los productos. Mientras tanto, el ritmo de vida ocupado hace que muchas familias prioricen las comidas rápidas y fáciles de preparar, en lugar de las comidas nutritivas equilibradas.
Según la Dra. Susan Calder, profesora de Nutrición Inmune en la Universidad de Southampton, Reino Unido, la deficiencia de micronutrientes, aunque leve, puede causar retraso en el desarrollo cognitivo, inmunodeficiencia, fatiga, dificultad para concentrarse y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y osteoporosis en el futuro.
Los expertos recomiendan que los padres den prioridad a los alimentos puros, diversifiquen las comidas, limiten los alimentos procesados y consulten a un nutricionista cuando sospechen que los niños carecen de nutrientes. Asegurarse de que los niños "coman lo suficiente" no es suficiente; lo más importante es comer correctamente y de manera equilibrada para prevenir el "hambre latente" que está afectando silenciosamente la salud de los niños.