Espolvorea un poco de bicarbonato de sodio en el interior de los zapatos.
El bicarbonato de sodio, también conocido como bicarbonato de sodio, tiene una capacidad extremadamente fuerte para absorber la humedad y matar bacterias. Solo necesitas tomar una cucharada pequeña de esta harina y espolvorearla uniformemente en el interior de la plantilla antes de acostarte. Déjala así durante la noche para que la harina absorba todo el sudor y neutralize el olor característico. A la mañana siguiente, inclina los zapatos hacia atrás para verter todo el exceso de harina y listo.
Aprovecha las membranas de las bolsas de té usadas.
Las bolsas de té seco contienen taninos que tienen el efecto de matar muy bien las bacterias que causan olores en ambientes húmedos. Después de beber té, no te apresures a tirar las bolsas de filtro, sino que sequeslas al sol. A continuación, coloca de una a dos bolsas de té en cada lado de los zapatos y déjalas actuar durante la noche. El aroma suave del té reemplazará automáticamente el olor desagradable.
Coloca cáscara de naranja o cáscara de limón fresca dentro del zapato.
La familia de las naranjas y mandarinas posee una cantidad de aceites esenciales naturales muy fragantes y altamente antisépticos. Después de comer, corta la cáscara de naranja o limón en trozos pequeños y luego colócala directamente en el interior de los zapatos. El aceite esencial de la cáscara se extenderá por todos los pliegues de la tela, ayudando a eliminar el olor de la piel o el olor a sudor persistente. Tus zapatos tendrán un olor fresco y agradable al día siguiente.